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sábado, 14 de octubre de 2017

Pippi Calzaslargas: ¿Libertad extrema?


A propósito de la reciente lectura de Pippi Calzaslargas para mi clase de Historia de la LIJ, comparto con mis estudiantes, y también con los lectores, algunas notas que tenía guardadas sobre este emblemático libro de la literatura del siglo XX. Por supuesto todos sus comentarios son bienvenidos.

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Este libro, originalmente conocido como Pippi Längstrump en sueco, Pippi Longstocking en inglés, y traducido al español como Pippa o Pippi Calzaslargas, desde su aparición en 1945 ha suscitado todo tipo de reacciones: aplausos entusiastas y también duras críticas hacia el comportamiento de su protagonista femenina, Pippi. 

Su autora, Astrid Lindgren, tampoco se ha quedado al margen de la polémica al crear una heroína con "exceso de libertad" y que a menudo deja muy mal parados a los adultos que se enfrentan a ella. 

Pippi Calzaslargas es un libro que podría leerse como una defensa de la educación que se basa en el juego, en el libre albedrío, y en el cuestionamiento de la autoridad y del uso de la fuerza para someter a los niños a la voluntad y deseos de los adultos. Además, el comportamiento de la protagonista ironiza sobre ciertas reglas que los niños tienen que aprender desde temprana edad para su funcionamiento en la familia y en la sociedad.

Aunque no cabe duda de que libro permite distintos tipos de lecturas, en este apartado me gustaría concentrarme en el singular personaje de Pippi Calzaslargas, de su relación con la escuela y la autoridad adulta, para terminar con una reflexión abierta a los lectores sobre la vigencia temática de esa obra en el siglo XXI.  

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Definiendo a Pippi


Pippi es una niña extraordinaria, que vive en una pequeña cabaña en compañía de su mono, Mr. Nelson, y de un caballo moteado que permanece en el antejardín de su casa.  La historia nos cuenta que es hija de un capitán, que ha vivido en un barco la mayor parte de su vida (lo cual explica algunos de sus comportamientos y habilidades), y que ha conocido diversos lugares del mundo y sus costumbres. 

Su madre está en el cielo, y su padre se perdió en un naufragio y Pippi cree que a lo mejor está en alguna isla caníbal y lo han nombrado rey de los caníbales. De tal manera que Pippi vive sola en su cabaña a las afueras del pueblo. Pero la soledad de la niña, en lugar de parecer una tragedia, es vista como una ventaja:

“No tenía padre ni madre, lo cual era una ventaja, pues así nadie la mandaba a la cama precisamente cuando más se estaba divirtiendo, ni la obligaba a tomar aceite de hígado de bacalao cuando le apetecían los caramelos de menta.” 



En pocas palabras, al verse libre de sus padres o de cualquier otra autoridad adulta, Pippi no obedece a nadie, y es completamente autosuficiente: “yo sé cuidarme solita”, nos dice. Pero uno se preguntaría cómo una niña de nueve años puede valerse por sí misma. Ahí, precisamente, radica el poder y fascinación del personaje.

Primero que todo Pippi posee una fuerza increíble. Es capaz de levantar y mover su caballo como si de una ficha de ajedrez se tratara, sin ningún esfuerzo. Además es ágil y temeraria. Se sube a los árboles y tejados con la habilidad de un acróbata.

Tampoco tiene problemas de dinero porque Pippi posee una maleta llena de monedas de oro para solventar todos sus gastos. Entonces su independencia proviene de su increíble fuerza física y su estabilidad económica. 

Pippi también es una gran fabuladora e inventa historias fantásticas sobre costumbres en pueblos lejanos, pero siempre reconoce que estas son solo historias y reprende a los niños cuando la toman demasiado en serio: “no hay que creer todo lo que te dicen”, les advierte, lo cual nos deja entrever que también es capaz de distinguir sus propias fantasías del mundo real. 


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Pippi al mando

Por otra parte, Pippi no posee una educación convencional y en consecuencia no hace las cosas como las harían los demás, sino como a ella le parecen.

Si duerme, por ejemplo, lo hace poniendo los pies en la almohada y la cabeza entre las cobijas. Si toma el té, lo hace sobre un árbol y ni siquiera se molesta en bajar la vajilla, sino que la tira. Se acuesta a la hora que le provoca y descansa en cualquier momento del día.

Estamos ante una protagonista que no sólo desatiende las reglas y rutinas, sino que además disfruta del mundo sin los límites que los adultos han creado para su funcionamiento. Y este modo único de hacer las cosas, es el regalo que les ofrece a sus amigos, Tommy y Anika, dos niños que viven en una casa al lado de la cabaña de Pippi, y que llevan unas vidas más convencionales y corrientes.


Cuando Pippi entra en las vidas de estos dos niños, todo lo que hace con ellos se convierte en una experiencia divertida y salida de lo común: tomarse el té subidos en un árbol; hacer galletas en el suelo de la cocina; limpiar el piso con un par de cepillos a modo de patines; buscar cosas viejas y darles otro uso.

Pippi no solo se propone como un personaje creativo y juguetón, sino que cuestiona nuestra propia manera rutinaria de hacer las cosas. En cierta forma su comportamiento es subversivo porque muestra que las normas pueden frenar la imaginación infantil y limitar las posibilidades de desarrollo de los niños, impidiéndoles actuar con iniciativa propia.

Por otra parte, la narración pone en entredicho aquello que se permite y que no se permite hacer. En su cumpleaños, por ejemplo, Pippi no sólo recibe un regalo sino que da regalos a Tommy y Anika, interpelando a los personajes (y también al lector): “¿Quién dice que no se puede hacer?” 

Gracias a sus ocurrencias y a su personalidad irreverente, sus compañeros de juego reconocen que con ella nada es aburrido. Sin embargo, vale la pena resaltar que la subversión de Pippi es limitada. A pesar de todas las críticas que ha recibido el personaje de parte de educadores y psicólogos, ella nunca anima a sus amiguitos a que adopten su estilo de vida, o que se independicen totalmente de sus padres o que, por ejemplo, dejen de asistir a la escuela.

El personaje de Pippi más bien podría leerse como una celebración de la libertad que debería existir en la infancia, el derecho a la experimentación, a la imaginación y al juego libre, pero no llega al extremo de querer acaba8r con la sociedad y sus instituciones. 

De este modo, Pippi, por más irreverente que su comportamiento nos pueda parecer, está lejos de ser una anarquista dispuesta a incendiar el mundo para defender su forma de vida. Por el contrario, aunque sigue su propio derrotero, se muestra bastante responsable con sus dos amigos, y es solidaria con otras personas cuando la situación lo requiere.  Por ejemplo, al final del libro, sube a rescatar a los niños en un edificio en llamas, pero después de lograr su objetivo aprovecha la situación para hacer monerías y pasarla bien. 


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Pippi y la escuela

Mas el gran drama de Pippi es no saber comportarse en sociedad. El hecho de haber estado al margen de una educación estándar, se pone en situaciones difíciles como el asistir a un té en casa de sus amigos, donde termina saboteando la reunión con comentarios humorísticos.

Por eso cuando decide ir al colegio, por iniciativa de Tommy y Anika, es un verdadero fiasco. Ella sencillamente no encaja: trata a la profesora con familiaridad, tuteándola, sabotea las clases con sus comentarios inoportunos, y no es capaz de cumplir cabalmente con las tareas que se le piden.

Por ejemplo, si la maestra le pregunta “¿cuánto es 8 y 4?”, Pippi responde tranquilamente que si ella ya sabe de antemano la respuesta para qué tiene que preguntárselo. Y cuando la maestra dice que “7 y 5” también son “12”, Pippi se queja de la falta de consistencia, ¿luego 8 y 4 no eran también doce?

Los diálogos entre la maestra y Pippi son especialmente divertidos y las ocurrencias de la protagonista nos pone a pensar si estamos ante una niñita bastante ingenua o si en verdad su propósito es  desacreditar las enseñanzas y los métodos de la escuela. 

Sea cual sea el plan de Pippi (si es que lo tiene) es que la escuela se muestra como un espacio limitado para el espíritu y carácter de los niños. ¿Será que los contenidos que allí se enseñan son realmente pertinentes y relevantes? ¿Qué hay de los métodos que emplean los profesores para promover el conocimiento? ¿Acaso sus actividades restringen las habilidades y disminuyen el entusiasmo de los niños?  Todos estos interrogantes se plantean a diario, no sólo en los terrenos de la literatura, sino también en la pedagogía; lo que el libro de Pippi hace, es empujarnos a pensar en estas cuestiones y en que la renovación de la escuela y sus didácticas sigue siendo un tema crítico hasta hoy.

Al final Pippi decide que lo mejor de la escuela son las vacaciones, y entonces se marcha en su caballo a todo galope; porque si no hay mucho que este espacio pueda ofrecerle a su personalidad libre, esta decisión resulta bastante comprensible.

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Adultos en ridículo

Pippi es experta en hacer quedar en ridículo a los adultos de varias maneras. Bien sea con sus respuestas por completo inesperadas o con su fuerza sobrehumana. Esta última forma, me parece que es el rasgo más subversivo de Pippi porque los grandes no consiguen hacer que se someta por completo a sus órdenes y en consecuencia les quita todo poder. 

Sabemos (por muy deplorable que esto parezca) que uno de los métodos que se han empleado a lo largo de la historia para someter la voluntad de los niños es a través del uso de la fuerza y el castigo físico. 

El adulto con frecuencia se impone, y  al hacer uso de su ventaja física consigue dominar al niño, someterlo y disminuir su ímpetu. Es una situación de desigualdad, donde siempre hay un vencido (y éste desde luego es el niño).  Pero en Pippi Calzaslargas, el poder físico de los adultos queda totalmente anulado. 

Los adultos que quieren imponerse a la niñita no lo consiguen porque ella es incluso más fuerte físicamente que ellos, y al ser un adversario casi imposible de vencer, los métodos de los grandes quedan totalmente desacreditados.

Pero en el libro no estamos ante un espectáculo de confrontación directa. En la historia, todo ocurre de una forma tan graciosa y pacífica, que los personajes adultos ni siquiera tienen tiempo para asimilar lo que les ha pasado: a los policías que intentan llevarla a una institución para niños, Pippi los coge de los cinturones y los pone fuera de su casa, y a los vagos que intentan robarle, los hace bailar y tocar una polca hasta el cansancio. Pippi no es violenta o malvada con ellos. Su actitud es burlona, juguetona, y a todos los recompensa con algo de comida, bien sean sándwich o galletitas. 

Esta forma de subversión deja mal parados a los personajes adultos porque no consiguen doblegar a la niña, ni tampoco ofenderla ya que ella les responde con humor y hasta con cortesía. Así que el modo de proceder de Pippi conlleva a cuestionar los mecanismos de autoridad que emplean los adultos para llevar a cabo sus propios planes o a la hora de decidir qué es lo más conveniente para los niños.

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Pippi contra las cuerdas

A los niños lectores les encanta el personaje de Pippi. Una prueba de ello es que la obra sigue en imprenta en varios países y ha sido traducida a distintos idiomas. También se hicieron series de televisión y películas sobre ella. 

Su éxito no es de extrañar porque la libertad con que vive Pippi puede llegar a ser muy deseable. Pippi hace lo que le provoca cuando le provoca, no cumple reglas, ni horarios, ni es castigada, ni se le hacen prohibiciones. Un sueño para todo niño (o incluso adulto). Pero Pippi goza de una libertad que a los ojos de muchos puede resultar peligrosa. Hay quienes han visto en ella un modelo inadecuado o nocivo para los niños. 

En la página oficial de Astrid Lindgren se dice que el debate comenzó cuando un profesor de psicología dijo que el libro carecía de gusto y que Pippi se comportaba como si estuviera “mentalmente enferma"; los niños corrían el riesgo de ser inspirados por eso. Astrid Lindgren entró en el debate defendiendo el derecho de los niños a descubrir el mundo por sí mismos. Ella misma acuñó la frase que ha sido citada en numerosas ocasiones: “denle a los niños amor, más amor y aún más amor –y el sentido común vendrá por sí mismo.”

Estaba claro que para Astrid Lindgren la forma de educar a los niños no era a través de la represión y el castigo, sino de otorgarles libertad y permitirles ser ellos mismos. Lindgren fue una acérrima defensora de los derechos infantiles, y sus artículos y ponencias lograron que se suprimiera el castigo físico tanto en Alemania como en Suecia.

Por otra parte, cuando se empezaron a hacer traducciones del libro alrededor del mundo, se mostró una preocupación porque éste pudiera ser dañino y peligroso, por tanto, se alteraron varias partes en aras de “proteger a los lectores”, tanto en las versiones en alemán como en francés. 

En francés, por ejemplo, se cambia el caballo por un pony, y en alemán,  cuando Pippi está jugando con Anika y Tommy con unas armas que se han encontrado en el ático de la casa de Pippi, ella ofrece un discurso en el cual dice que éstos no son juguetes aptos para niños y vuelve a ponerlas en su sitio. En el texto original, Pippi les entrega a sus amigos armas sin cargar.

Es sorprendente que en inglés no se hayan hecho modificaciones radicales al texto original, tal vez porque como señala la académica Emer O’Sullivan, Lindgren tiene influencias de la literatura inglesa y su heroína comparte similitudes con otros personajes de la literatura infantil británica, que también se muestran independientes e imaginativos.

En 1995 volvió a surgir el debate con respecto al libro. "El culto a Pippi" se consideró el causante de la falta de madurez de muchos jóvenes, y hay quienes insisten en que los libros glorifican el egoísmo y el egocentrismo, impidiendo así madurar a sus lectores.

Por último, la forma como Pippi maneja a la policía suscitó debate en China en el 2008, y hasta hoy en día continúan las discusiones acerca del personaje y su conducta poco respetuosa hacia la autoridad.


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Pippi Calzaslargas en el siglo XXI

Me gustaría señalar que el libro tiene una resonancia con la época en que fue escrito y publicado, es decir, hacia finales de la Segunda Guerra Mundial y en la época de posguerra, infundiendo a las jóvenes generaciones un halo de esperanza después de un largo periodo de pesimismo, devastación e incertidumbre hacia el futuro. 

La historia de Pippi arroja una confianza en la infancia, en la fuerza de los niños para enfrentarse al mundo con sus propios recursos (imaginativos, de juego y humor), y el deseo de concederles la seguridad para descubrir y modelar su entorno por sí mismos, sin restricciones o represión.

Por otro lado, la historia de Pippi tiene como trasfondo el pensamiento antiautoritario que cobrará fuerza a lo largo del siglo XX, donde se reevalúan no sólo los sistemas políticos, sino la educación coercitiva y la relación de poder vertical entre adultos y niños. 

Muchas otras obras de la literatura infantil y juvenil también se instalan en estos terrenos de pedagogía antiautoritaria, como Konrad (1977) de Christine Nöstlinger, y tienen una deuda con Pippi Calzaslargas.

Si acaso Pippi Calzaslargas continúa siendo una lectura vigente, es un asunto que puede cuestionarse a la luz de las ideas del momento y de sus lectores. Sobre todo al observar cómo el pensamiento político autoritario está cobrando fuerza, de nuevo, en Europa y otros lugares del mundo. 

Pero cabría hacer una reflexión final: en una sociedad como la nuestra, los maestros y padres se enfrentan a una generación de niños y jóvenes que han crecido a sus anchas y prácticamente sin autoridad; en ese caso, ¿continuaría teniendo validez el discurso educativo antiautoritario de Pippi Calzaslargas? 

Sería interesante conocer sus puntos de vista al respecto. Por lo pronto, no sobra decir que estamos ante una de esas obras imprescindibles en la historia de la literatura infantil, y que, por diversas razones, su lectura no deja de ser una fuente de placer y también de controversia.

viernes, 22 de febrero de 2013

Exposición: Los niños que fuimos (Últimos días)


Fotografía Rodríguez
José Domingo Sierra
1939
Fotografía
Biblioteca Pública Piloto de Medellín, Archivo Fotográfico

No dejen de visitar la exposición "Los niños que fuimos: huellas de la infancia en Colombia", que estará abierta hasta el 11 de marzo de 2013 en la Biblioteca Luis Ángel Arango (BLAA), Casa Republicana.

La exposición abarca desde la época colonial, con algunos ejemplos prehispánicos, hasta la mitad del siglo XX. En ella encontrarán pinturas, fotografías, juguetes, esculturas, grabados, publicaciones, entre muchos otros materiales que nos permiten entender cómo eran los niños en distintos momentos de la historia colombiana. 

"Los niños que fuimos" está organizada por diferentes áreas temáticas: Símbolos Prehispánicos de Maternidad e Infancia, Representaciones, Vicisitudes, Modernización, Creaciones para la niñez, Estudiar, Trabajar, Rezar, Jugar, La infancia como mercado y Piezas destacadas.

Todas estas secciones nos dan cuenta de la representación que se hacía de los niños en determinadas épocas, las atenciones que recibían  por parte de los adultos, los productos que estaban dirigidos a los padres y pequeños, en fin, las representaciones y espacios que ocupaban los niños en una sociedad cambiante. Encontramos tanto imágenes idealizadas de la niñez como imágenes que reflejaban la realidad de un momento; como por ejemplo, fotografías de menores empuñando las armas durante la Guerra de los 1000 días (1899-1902).

Personalmente tengo varias razones por las que recomiendo ver esta exposición:

1. El material  de esta muestra nos proporciona importante información sobre como podían ser los niños colombianos en el pasado y al mismo tiempo nos permite pensar en las similitudes y diferencias con los niños de nuestro presente.

Francisco Antonio Cano Cardona
La niña de las rosas
1904
Óleo sobre tela
123,5 x 66 cm
Museo de Antioquia, Medellín

2. Aquí se reúnen bellas representaciones (algunas muy desconocidas) de niños de distintas épocas y condiciones sociales. Por supuesto, tampoco están ausentes en algunas de estas imágenes los adultos, padres o cuidadores, que también hacen parte de la formación de los niños. Vale la pena detenerse, por ejemplo, en los cuadros de Francisco Antonio Cano, Ricardo Acevedo Bernal, Eugenio Zerda, que retratan niños con una gran destreza técnica y carga emotiva; o también vale la pena mirar con atención las fotografías documentales de Luis Benito Ramos que nos muestran la dureza de la vida de los menos favorecidos.


Portada y contraportada
Rafael Pombo, Cuentos pintados para niños: La pobre viejecita, 
Nueva York, D. Appleton & Co., 1898
Edición para la Secretaría de Educación, México
Colección particular, Bogotá

3.  Las publicaciones para niños. Esta muestra nos permite conocer algunas de las revistas, libros, cartillas y publicaciones seriadas que fueron específicamente concebidas para el público infantil desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX. Se pueden admirar Revistas ilustradas como: Pombo, Chanchito, Rin Rin,  Pulgarcito, Michin, netamente colombianas; u otras como La edad de oro de José Martí, que son verdaderas curiosidades.   

Fabricante norteamericano
Automóvil de baterías
c 1950
Hojalata
12 x 30 x 13 cm
Rafael Castaño, colección particular

4. Se exhiben algunos juguetes y objetos (como útiles escolares, pupitres, cartillas, etc) que hacían parte de la vida cotidiana de los niños de determinadas clases sociales, y que además nos hablan de una estética particular. Me resultan especialmente atractivos los juguetes: automóviles, aviones, muñecos articulados, realizados con gran finura y buen gusto por fabricantes extranjeros; además, muchos de ellos en excelente estado de conservación. 

Eugenio Zerda
El último toque
1904
Óleo sobre tela
95,5 x 67 cm
Colección de Arte del Banco de la República, Bogotá

5. Todo aquel que esté interesado en la infancia, bien sea porque le gustaría investigar su historia o porque se siente atraído por los productos dirigidos a la niñez (esto incluye a la literatura infantil), debe ver esta exposición. 

"Los niños que fuimos" nos permite vislumbrar algunos de los cambios de concepciones, ideas e imaginarios sobre lo que se consideraba "ser niño" en diferentes momentos históricos, y nos conduce a pensar en los cuidados que otras generaciones pensaron que eran los más adecuados para sus niños. Basta con ver algunos de los manuales o artículos de Puericultura, tratados sobre higiene en el hogar y colegio, consejos de salud y alimentación, de comienzos del siglo XX , para darse cuenta que paulatinamente se fueron introduciendo algunos cambios de comportamiento y costumbres frente a la salud y crianza  de los pequeños.


Luis Benito Ramos
De la serie “Juegos populares callejeros”
1936
Fotografía
9 x 14 cm
Colección de Arte del Banco de la República, Bogotá


6. Por último: tendremos que esperar un buen tiempo para volver tal variedad de objetos reunidos en un solo lugar y en torno al tema de la infancia en Colombia. Por otra parte, esta exposición nos invita a pensar en la necesidad de crear un museo de la infancia, en promover estudios que permitan conocer a fondo cómo eran los niños colombianos del pasado (costumbres, educación, etc) y sus relaciones con la familia y el entorno social.

Esta exposición constituye un suculento aperitivo para un tema del que todavía hay mucho de qué hablar.




Expo Virtual

Para nuestros lectores que no pueden ver la muestra en vivo y en directo, los invitamos a seguir el siguiente link que contiene algunos de los materiales que se encuentran en la exposición física y que resultan un buen complemento. ¡Que la disfruten!







domingo, 23 de diciembre de 2012

Feliz Navidad con Dickens




Estampilla con ilustraciones de Quentin Blake

Este año se conmemoró el bicentenario de nacimiento del autor británico Charles Dickens y no queremos despedir el año y menos la Navidad, sin recordar una lectura de temporada: Canción de Navidad.


Mucho se ha hablado de esta pequeña obra (pequeña por su extensión, no en sentido peyorativo) y en diversos sitios en la web encontrarán cantidad de reseñas, adaptaciones y caricaturas sobre ella, pero lo curioso de todo esto es que siga dando de qué hablar; es como si no pasara de moda ya que todos los años se vuelve a ella.

Y es que el señor Dickens creó una historia que tuvo una inmensa popularidad más allá de sus fronteras culturales ¿pero por qué tal éxito? Yo diría que tiene varios ingredientes que la convierten en un irresistible best seller. Me atrevo a hacer una corta lista  de los puntos que me llaman la atención y que tal vez nos siguen tocando de manera personal en nuestros días. Veamos:

1. Un villano capitalista: 

Primero que todo Ebenezer Scrooge (el protagonista de esta historia) es un nombre sonoro y un ícono de la cultura anglosajona (personajes como Tío Rico y Mr. Burns se inspiran en él). Retratado  como un ser despreciable, incluso desde su apariencia física: magro, de facciones filudas y desgarbado. Ebenezer ostenta un nombre de origen judío; ¿gratuito? No lo creo. (A los judíos les han creado una mala fama de prestamistas y avaros -un estereotipo tal vez-, pero también es cierto que los hombres más ricos que manejan los créditos y la banca han sido por tradición judíos). ¿Y qué hace Ebenezer Scrooge? Prestar dinero con altos intereses, especula con acciones y administra propiedades. En pocas palabras, es un hombre con poder económico, al que solo le preocupan las ganancias y hacer cada vez más dinero. 

Y este hombre, que solo piensa en acumular, únicamente honra al dios dinero. Una postura válida para el siglo XIX, época en que estaba robusteciéndose el capitalismo de la mano de la industria, y doblemente válido para nuestra época postindustrial y de un neoliberalismo sin frenos. Seguro que en algún momento de nuestras vidas todos nos hemos topado con un Scrooge (sea judío o no, porque esto de la ambición y la avaricia no es de cultura o raza, es una característica humana en un entorno donde el dinero es considerado un sinónimo de poder, felicidad y éxito). Para el tacaño y amargado de Scrooge ninguna cantidad es suficiente y entonces poco se diferencia de algunos de nuestros ricos o magnates contemporáneos.


Michael Caine interpetando a Ebenezer Scrooge en
Canción de Navidad de los Muppets, 1992.

Creo que el acierto de Dickens es lograr crear un personaje repulsivo y verosímil, producto de un sistema que todos bien conocemos (el capitalista), y al tiempo que nos muestra su desgracia y soledad (ya sabemos de sobra que el dinero no lo es todo). Desde el principio Dickens condena a Scrooge y nos recuerda que así puede terminar cualquiera que sea absorbido por la codicia. Este mensaje trasciende las barreras históricas de la obra.


2. Los fantasmas:

Algunos han catalogado esta obra como una historia de apariciones y espantos, y aunque no se la pueda  ubicar hoy en día entre los estantes de horror junto a Stephen King o Lovecraft, no hay que desconocer que algunos de los fantasmas de Canción de Navidad hasta dan un poco de pavor: arrastran cadenas, gimotean y enfrían el ambiente como cualquier otro espectro.

También estas apariciones sobrenaturales le recuerdan a uno los fantasmas de las obras de Shakespeare que regresan del inframundo con un fin muy concreto: para delatar, hacer advertencias o vaticinios (recuerden a los fantasmas de Hamlet o Mcbeth, por ejemplo). 

Pero en Canción de Navidad los fantasmas no son personajes secundarios o decorativos, son la esencia misma de la historia. Sin fantasmas, que desde mi punto de vista son tan solo otra forma de consciencia, no habría un cambio significativo para el personaje de Scrooge.


El fantasma de la navidad presente  recuerda a
San Nicolás o Papá Noel.
Cada fantasma representa un recorrido por nuestra trayectoria vital: el fantasma de las navidades pasadas, el del presente y del futuro. Cada uno toma una forma: el del pasado es un niño luminoso; el del presente un personaje bonachón tipo Papá Noel, y del futuro: la muerte y que es el que particularmente inspira más miedo. 

Me parece que con estos personajes Dickens anota otro punto: ¿quién al contemplar el árbol o poner los adornos no recuerda las navidades pasadas, las de su infancia o las de hace apenas algunos años? El pasado inevitablemente acude a nuestra memoria durante esta época de festejo. 

Al mismo tiempo, nos regodeamos con el presente inmediato, el que vivimos y en el que estamos llenos de deseos; y también pensamos en el futuro, es decir, cuando el fin se acerque... De tal manera que la navidad contiene y abarca estos tres tiempos (pasado, presente y futuro), y con estos espíritus que representan el tiempo vital, Dickens logra tocarnos de forma personal, logra cautivarnos y confrontarnos como lo hace con el protagonista.


3. El ambiente navideño: 


Escena de danza en Canción de Navidad
Para quienes compartimos la cultura occidental-cristiana, no hay necesidad de que nos expliquen la importancia simbólica y real de la Navidad. Si a Charles Dickens se le hubiera ocurrido ubicar esta historia en la época de vacaciones de verano o en la Pascua, creo que no hubiera tenido el mismo impacto. 

Al decir Navidad inmediatamente nos ponemos en sintonía con un estado de ánimo especial. Sí, muchos alegarán que la Navidad ha perdido el sentido y que ahora todo se reduce al consumismo (ha llegado navidad, es la hora de gastar...) y es posible que sea cierto; pero también hay un algo intangible y mágico sobre la Navidad y que no acertaría a traducirlo en palabras. Bien pueden asociarlo a lo religioso o espiritual, o sencillamente a una forma de estar y de relacionarnos con los demás. Como sea, en Canción de Navidad se explota ese ambiente festivo y de expectación, donde podemos reconciliarnos con la vida aunque solo sea por unas cuantas horas.



La importancia de festejar la Navidad se remonta a tiempos muy antiguos, épocas en que se esperaban grandes acontecimientos (bien fuera el solisticio de invierno o el nacimiento de un dios), de ahí su importancia aún en nuestros días. Para aclarar y extender un poco estas ideas les recomiendo el libro de Pepe Rodríguez: Mitos y ritos de la Navidad. Origen y significado de las celebraciones navideñas (1997), que nos permite comprender el poder que tiene esta celebración desde albores de la humanidad. Un libro, a parte de ameno, muy bien documentado.




Canción de Navidad en versión de los Muppets. 
Observen que la música siempre es un componente importante y emotivo en esta celebración. 


4. El mensaje moralista: 

Con el video anterior llegamos a la parte más sustanciosa de la obra y que no puede dejarse pasar por alto: el tema de la redención.

Para quienes hemos sido formados dentro de los valores del cristianismo (ojo que no estoy hablando de una religión concreta, sino de un sistema de valores y creencias del cual no es fácil sacudirse ya que se perpetúan a través de la cultura y la tradición), se hace natural que estemos de acuerdo con el mensaje de Canción de Navidad. Por supuesto, nos decimos, Scrooge debe volverse generoso, tiene que compartir su riqueza con los necesitados, debe ser justo, a Dios no le gustan los avaros, etc. 

Todas estos valores que se destacan en la obra, nos muestran que la sociedad no ha cambiado tanto desde los tiempos de Dickens. Pueda que las expresiones de bondad y caridad sean distintas, pero aún  sabemos lo que es deseable y rechazable dado que la moral cristiana así nos lo impone.  La obra recurre a un valor cristiano por excelencia que es el de la redención. Scrooge cambia, se vuelve generoso y justo, y en consecuencia encuentra la felicidad, el perdón, la recompensa aquí y se supone que en el cielo también. 

Claro está que todo esto de la "caridad cristiana" que redime suena muy bien en teoría. Dudo mucho que los ricos de Wall Street se hayan metido una mano en el bolsillo esta Navidad para ayudar a los damnificados de Sandy, en su propio país o, si lo hacen, firman un acuerdo para reducir impuestos. En fin, todo esto es para decir, que el mundo ha sido y sigue siendo un mundo desigual; Dickens ya lo sabía, sus contemporáneos lo sabían (o había que recordárselo), y por eso conviene el repetir el mensaje una vez más pero con otro envase. El moralismo de Dickens sigue siendo válido aunque no por eso deja de ser un poco cándido. Esa candidez nos permite soñar que todos los Scrooge del mundo también se redimirán y transformarán algún día.

5. En forma de Canción:


Esta obra, en mi opinión, más que una novela es un cuento largo muy entretenido. No solo podemos atribuirle su éxito a los aspectos que hemos mencionado antes sino a la artesanía con que está hecho. Con una estructura sencilla, capítulos que gozan de gran agilidad, imágenes vívidas, diálogos que tienen un impacto teatral, no cabe duda de que el escritor sabía ganarse a su audiencia. 

Desde su primera aparición Canción de Navidad fue un éxito. Es una especie de fábula cuyo argumento bien podría esbozarse en las estrofas de una canción y con la misma inmediatez y eficacia. 

Una observación: no deja de sorprenderme el título. A Chrismas Carol ha sido traducido muchas veces como Canción de Navidad o Un Cuento de Navidad. ¿Por qué no decir Villancico de Navidad? Porque al parecer carol, que significa villancico en inglés, también sirve para denominar otro tipo de canciones antiguas de carácter festivo y bailable. Es posible  -y estoy especulando-, que carol haga alusión a la escena de danza que hay en la obra. 

Para finalizar, lo curioso y hasta irónico es que Charles Dickens escribió esta obra para "ganar dinero". Sí, así como lo oyen. Por aquella época Charles estaba pasando por un mal momento económico -ya era padre de familia y con cuentas por pagar-, de tal manera que se "propuso" escribir algo que le diera una entrada. ¡Escribir por dinero! ¡Qué deshonra! Se pueden escandalizar los escritores más inclinados a conservar la dignidad de su arte; pues ya ven, hasta Dickens tuvo que hacerlo y no por ello se le puede juzgar. Las motivaciones por las que cada uno escribe son válidas para cada quien. 

Claro que agregaría que uno no escribe por una sola razón, sino por miles, y creo que esto también se aplica a Dickens.

Recomendación:

En todo caso, si no han leído Canción de Navidad pueden hacerlo para estas fechas. El clima frío y el espíritu festivo de estos días resultan un estímulo para ubicarse en el ambiente de la obra (acompañándose con una bebida caliente y bastante energética, harto mejor). Y si ya la leyeron pueden volver a hojearla pero esta vez con ojo crítico, detectando qué les gusta y qué no (no todo tiene por qué agradarle a uno). 

Hace un año que leí esta obra en una edición muy simpática, con varias notas sobre la vida del escritor y la sociedad de la época: Canción de Navidad de Charles Dickens, ilustrado por William Geldart y comentado por Suzanne Bosman. Madrid, Ediciones SM, 1999.

Y también acompañé esta lectura con el delicioso libro de Daniel Pool que se titula: What Jane Austen ate and Charles Dickens knew: from fox hunting to whist: the facts of daily life in nineteenth-century England. [Lo que Jane Austen comió y Charles Dickens supo: de la cacería de zorros al juego de naipes: hechos de la vida diaria en la Inglaterra del siglo XIX] (New York: Simon & Schuster, 1993), que sirve para entender mejor el contexto histórico y cultural de la sociedad inglesa del siglo diecinueve y que sin duda recomiendo a nuestros ávidos lectores.


¡Feliz Navidad y Año Nuevo a todos los lectores de Armadillos Voladores! Y - como diría el pequeño Tim Cratchit- "qué Dios nos bendiga a todos y a cada uno!"


"Tiny Tim" o "Pequeño Tim", es decir Timothy Cratchit,
personaje secundario, pero que toca las fibras sensibles de los lectores
por su carácter dócil y por ser el más desvalido de la historia.


martes, 18 de diciembre de 2012

El muñeco de nieve


El muñeco de nieve emplea secuencias típicas de las tiras cómicas.

Una lectura clásica de la temporada Navideña es el libro álbum sin palabras: El muñeco de nieve de Raymond Briggs (Snowman, original de 1978). El muñeco de nieve es una historia que nos traslada a un ambiente de frío, de la mano de un personaje encantador y donde las ilusiones infantiles se materializan.

El muñeco de nieve tiene un final  triste y Raymond Briggs alguna vez comentó en una entrevista televisiva que esta obra no era propiamente un cuento de Navidad; tal vez esté en lo cierto, ya lo verán ustedes, pero sí podemos afirmar que se ubica en un ambiente navideño y cuyo personaje es tan frágil y efímero como las alegrías de esta época. 

Las ilustraciones realizadas con lápices de colores son muy bellas y gozan de gran expresividad. Si tienen la oportunidad de leerlo tanto mejor, sino aquí les comparto una animación que se hizo con base al libro. Me parece que es bastante fiel al estilo y la intención de su autor.


Primera parte



Segunda Parte

Briggs también tiene un libro titulado Papá Noel (Father Christmas, 1991) y del cual también existe una animación. Nos muestra a Papá Noel no como el personaje mítico, sino como un hombre de carne y hueso, viviendo en su casa, haciendo algunas labores corrientes, de vacaciones por el mundo y enfrentándose a las dificultades propias de su oficio. Es un Papá Noel muy humano, hasta gruñón.


lunes, 9 de abril de 2012

Libros Digitales para Niños


Ya sean on-line o para dispositivos de lectura, los libros digitales para niños están proliferando. Veamos algunos ejemplos de estos nuevos formatos.

Cenicienta editado por Nosy Crow, editorial especializada en libros infantiles en formato digital e impreso.

Hace ya más de quinientos años que los libros aparecieron en escena y desde entonces nos siguen cautivando. Desde las ediciones lujosas, con tapas de cuero y papel seda, hasta las más modestas ediciones de bolsillo, los libros son y serán los acompañantes de todos aquellos que disfrutan la lectura en el sentido más amplio. Pero hay que reconocer que estamos en una etapa en que los libros se están adoptando formas distintas a la tradicional que había imperado por siglos, es decir, a través de formatos digitales. 


Libros digitales para Kindle Fire

Para los lectores tradicionales la desaparición física del libro puede ser difícil de aceptar, pero vale la pena pensar que los libros en realidad no están desapareciendo, sino que sencillamente su contenido está siendo transvasado a otros formatos de lectura, lo cual de por sí no es tan grave. Al final ¿qué es lo que buscamos en los libros? Un contenido bien sea literario, poético, informativo, etc., y ahora ese contenido se encuentra disponible en los nuevos e-books o libros digitales. 


Los libros para niños también se están haciendo en formato digital. Valga primero aclarar que hay varios tipos de libros digitales; algunos están disponibles en la web y se pueden acceder a través de cualquier equipo pc o mac, pero también están los libros creados especialmente para dispositivos de lectura: como las tabletas digitales tipo Kindle, Ipad, Aigo, Sony, etc., o para móviles/celulares (Si desea conocer más acerca de los dispositivos de lectura y formatos digitales ver aquí). 


Existen libros digitales para niños que resultan bastante atractivos e incluso innovadores, y otros que aún están en vías de perfeccionarse. Sin embargo, el concepto del libro tradicional - páginas que se van moviendo a medida que la lectura avanza - sigue perviviendo aún en las creaciones más recientes. A continuación mostraré algunos ejemplos de libros digitales para niños que se pueden encontrar en la red y creados especialmente para dispositivos de lectura como el Ipad.



En el sitio de Tumble Books Library se pueden encontrar varios libros on-line. En este video se explica cómo acceder a ellos de forma gratuita o por un periodo de prueba. Aquí se permiten varios modos de lectura: un narrador que lee el texto, o lectura de forma autónoma. En estos libros se van señalando las palabras para los lectores principiantes, y se incorporan sonidos y animaciones muy sencillas. En general las imágenes son estáticas, lo cual nos recuerda más a un libro álbum impreso.

Un proyecto educativo interesante es el de Click Click Click: Cuentos Interactivos. Es realizado por Universidad de Barcelona, con apoyo del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio del Gobierno de España. Los Cuentos Interactivos son de fácil acceso y en ellos el lector debe escoger entre distintas opciones para hacer progresar la historia.


Cuentos Interactivos


También están los libros on-line de Rosetta Project. Una biblioteca virtual que ha digitalizado libros antiguos sin importar su procedencia o idioma. En esta colección los libros están catalogados de acuerdo a las capacidades de lectura (para prelectores, primeros lectores, lectores intermedios y avanzados). El sistema para hacer pasar las páginas no es tan sencillo, pero las ilustraciones (que son de colección) merecen la pena explorarlo.


Rosetta Project

A propósito de libros clásicos, ya existe The Tale of Peter Rabbit en formato digital. Se puede ver una demostración de la versión para Ipad, que reproduce el clásico de Beatrix Potter. Esta versión incorpora algunos elementos de juego como las hojas o moras cayendo. Estos recursos, que ya se empiezan a volver comunes en los libros digitales, son como un extra que bien pueden amenizar o distraer de la lectura. 




Por supuesto, al hablar de Ipad no se pueden dejar de mencionar Alicia en el País de las Maravillas y The Cat in the Hat de Dr. Seuss, que ya existen para este dispositivo. El libro de Alicia recurre a las imágenes, ya clásicas, creadas por el ilustrador del siglo XIX John Tenniel. 



Al igual que en otros libros digitales, en The Cat in the Hat los niños tienen la posibilidad de que el dispositivo les lea la historia o leer por ellos mismos. Se puede hacer click en alguna de las palabras y esta se pronuncia o se introduce un sonido que la describe. También es posible escoger algún objeto de la ilustración y se producen animaciones o se narra una parte de la historia. 



Desde luego estas versiones para Ipad son más sofisticadas que algunas de las que se pueden encontrar online y tienen una producción más costosa. Está el caso de The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore, una animación convertida en aplicación para el Ipad y que combina elementos de un libro tradicional junto con variedad de recursos multimediales. 

 The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore para Ipad


Sus creadores (Moonbot Studios) ya anunciaron que muy pronto se realizará una versión de esta historia en formato de libro álbum, lo cual resulta curioso porque generalmente se pasan los libros físicos a formato digital, pero que aquí se dará el proceso inverso.

The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore,
con actividades extras: rompecabezas, partes para colorear, tocar el piano, etc.

The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore es bello un homenaje a las historias y a la lectura. La historia creada por William Joyce (ilustrador y animador), recibió el premio Oscar a Mejor Animación del 2012. Actualmente este producto se considera un modelo de lo que los libros digitales para niños pueden llegar a ser: una adecuada combinación de medios (texto, animación, juegos). The Fantastic Flying Books cuenta una historia atractiva con esmeradas animaciones y, además, propone juegos de todo tipo -con palabras, música e imágenes- que buscan la participación del lector.



Hace poco alguien me dijo que los libros digitales para niños (sobre todo los que son aplicaciones para Ipad), en cierta medida se parecían a los pop-ups o libros animados. Creo que esta apreciación es acertada. El principio es el mismo: mecanismos para girar, ventanas, flechas, relieves, etc, que generan movimiento y sorprenden al lector. De la misma manera los libros digitales también animan las partes de una historia y buscan hacer de la lectura además un juego. Entonces este enfoque tampoco es novedoso aunque su impecable ejecución nos deje boquiabiertos.

Snoopy para Nook

Pero no todos los libros pueden ser como The Fantastic Flying Books. Algunos poseen unas animaciones elementales y menos elaboradas; sin embargo, las imágenes y texto con alta definición logran capturar hasta del lector más reticente. Uno pensaría que la calidad del papel y de la impresión son cualidades físicas irreemplazables, pero los libros digitales también resultan, en su propia materialidad, muy atractivos. Además, su fácil acceso y posibilidad inmediata de compra puede ser una gran ventaja. 

Olivia de Ian Falconer

En términos generales aún se puede ver que el concepto del libro sigue siendo el mismo: páginas que se giran a medida que la lectura del texto y/o de las imágenes se completa. Incluso algunas historias llevadas al formato digital se diferencian muy poco de aquellas que ya existen de forma impresa.

Desde luego hay ejemplos curiosos (unos mejor logrados que otros), que muestran una nueva dinámica, donde se busca una participación activa y juguetona de parte del lector. Ahora bien, si el medio digital va imponer otras formas de narrar las historias, es en lo que deben concentrarse tanto los autores e ilustradores como los editores. 

Pero hay un asunto importante todavía por examinar: la supuesta participación del lector. Los entusiastas del libro digital se sorprenden con el uso de la multimedia y hablan con deleite sobre la "interacción del lector", pero vale la pena considerar que ya desde la lectura misma debe haber, por necesidad, una interacción con el texto, de lo contrario no se podría comprender una historia. 


El libro en sí mismo, a través del ejercicio de la lectura, requiere de la participación activa del lector. Hasta ahora no hay nada nuevo en esto. El lector sigue teniendo el papel de hacer que un texto cobre vida; más allá de presionar botones se trata de un proceso mental. Por otra parte, uno se pregunta si todos estos artificios de los libros digitales (animaciones, música, juegos) distraen o no del acto mismo de leer.

Me parece que no se trata de discutir sobre si los libros digitales son o no mejores que los impresos. Lo que valdría la pena reflexionar, es sobre las posibilidades del formato digital a la hora de crear historias para niños. También cabría preguntarse qué historias se adecuan mejor a cada formato. 


Por otro lado, aún no sabemos si los lectores acceden gustosos a este tipo de materiales y cómo asimilan los textos (en este sentido aún no se han hecho investigaciones sobre la respuesta lectora). ¿Será que en verdad están cambiando la manera de leer y de contar historias? Esto aún está por verse.

El catálogo infantil de Barnes and Noble
ya asciende a más 230 libros digitales para niños. 

Pero lo que sí hay que reconocer es que la edición digital para el público infantil está en expansión. Ya existe, por ejemplo, una amplia colección de libros creados para Nook (el dispositivo de lectura de Barnes & Noble) y para Kindle (dispositivo de Amazon) y cada vez son más las editoriales que se están volcando hacia el negocio de la edición digital, bien sea llevando los libros de su catálogo a este formato, o creando  nuevas obras. 

El tema está sobre la mesa, entonces no es de extrañar que en la última Feria del Libro en Bolonia se haya realizado la Conferencia TOC (Tools of Change for Publishing), que estuvo dedicada al Arte, Artesanía y Negocio de los Contenidos Digitales para Niños. Así que muy seguramente vendrán más productos de ensayo y más discusiones sobre las posibilidades de estos libros.