Bienvenidos a Armadillos Voladores

Este es un espacio de opinión dedicado al mundo de la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ). Aquí encontrarán algunos artículos, reseñas y enlaces de gran utilidad.


¡Feliz lectura!


jueves, 19 de mayo de 2022

Libros para bebés: ¿qué escoger?


Hace poco una amiga me pidió que le recomendara algunos títulos para su sobrino que estaba por nacer. Realmente me puso a pensar, no solo porque seleccionar libros siempre es una tarea difícil, sino porque más allá de sugerir los libros que a mí me gustan, considero más importante entender las distintas etapas de desarrollo de los bebés y, en consecuencia, seleccionar los libros acordes con el momento en que se encuentran.

En el siguiente artículo, ofreceré unas orientaciones generales sobre los libros para bebés tomando en cuenta el periodo que comprende desde los 0 meses hasta los 3 años, y que Jean Piaget denomina como “Estadio Sensoriomotor”. A grosso modo, durante este estadio los bebés adquieren experiencia y conocimiento a través del cuerpo, el movimiento y los sentidos. Es un momento clave en la vida de los seres humanos, y los libros, además de ser una fuente de disfrute, aportan a su desarrollo cognitivo.

Detalle de Duerme Negrito de Paloma Valdivia. Editorial FCE


Etapa de 0 a 6 meses

Durante los primeros meses la vida de los bebés se limita a los momentos de alimentación, sueño, cuidados básicos y cariño. Los libros pueden no parecer tan importantes, porque los bebés solo están activos por periodos muy cortos de tiempo. Además, su visión todavía es inmadura, y apenas consiguen fijarse en los objetos y personas que tienen más cerca; la percepción de la profundidad y la perspectiva se desarrollarán más tarde.

Sin embargo, los bebés responden a diferentes estímulos exteriores como el sonido de la voz, patrones de entonación, las palabras y la música. Los padres pueden leerles libros que contengan rimas, canciones tranquilas o arrullos. Aunque los bebés no entenderán su significado, se sentirán atraídos por la sonoridad de las palabras, la melodía y el ritmo. Mecerlos mientras se cantan canciones es una actividad que disfrutan, aparte de despertar su conciencia del cuerpo y del movimiento.

Este libro retoma la canción popular del mismo nombre.

A medida que los bebés comienzan a centrar su atención por más tiempo en los objetos y las personas, y además son capaces de sostener su cabeza, es posible iniciarlos en la lectura de libros de estampas. En este tipo de libros, casi siempre, las imágenes ocupan la página completa, y se representan pocos elementos. Por ejemplo: una flor, un animal, un árbol, un niño, etc. Su diseño está orientado a capturar la atención del bebé.

En los libros de estampas la imagen y el color son los protagonistas. Algunos no tienen texto o contienen algunas palabras que refuerzan la imagen. A los adultos pueden parecerles solo decorativos o demasiado simples, sin embargo, para los bebés resultan atractivos si tienen colores brillantes y ofrecen un fuerte contraste entre una figura central y el fondo.

Fragmento de A jugar de Belinda Strong
Editorial Panamericana

Los contornos de las ilustraciones suelen ser bien definidos y, por lo general, se representan los objetos de cuerpo completo para facilitar la asimilación de la forma. Los libros en blanco y negro, con un claro contraste entre luz y sombra, ayudan a una mejor visualización durante los primeros meses.

Otros libros están hechos para explorar el sentido del tacto. Pueden estar fabricados en tela, plástico o fomi, o solo tener retazos o áreas en diversos materiales que permitan a los bebés entrar en contacto con texturas rugosas, lisas, pegajosas, suaves, etc. Algunos libros pueden tener aromas agradables para estimular el sentido del olfato.

Libro de tela. Ilustraciones de Stella Baggott.
 Al estrujarlo produce crujientes sonidos. Editorial Usborne

Cuando los bebés sean capaces de empezar a sostener cosas, sin llegar a golpearse, se pueden proporcionar libros de formato pequeño que alcancen entre sus manos. Pero los bebés no solo se limitarán a observarlos, querrán llevárselos a la boca y descubrir de qué se tratan.

De tal manera que es importante que libros estén fabricados con un material grueso y durable, preferiblemente cartoné. Lo ideal es acompañar al niño en esta primera exploración de los libros y enseñarles su uso; no dejar que se hagan daño o destrocen el material. Con ayuda de los adultos, los bebés empezarán a darse cuenta que los libros forman parte de su mundo, al igual que sus juguetes u objetos favoritos.


Etapa de 6 a 12 meses

A partir de los seis meses, cuando la mayoría de los bebés se sientan por sí mismos, y empiezan a mostrarse más activos y abiertos al mundo, los primerísimos libros aún les llaman la atención, pero pueden empezar a introducirse nuevos libros que incorporen variedad visual y elementos que estimulen a algún tipo de interacción o inviten al juego.

Detalle del clásico: Una oruga muy glotona de Eric Carle. 
Los agujeros en las páginas del libro son parte fundamental
de la historia y un recurso lúdico.

Hay libros con ventanillas que se abren y cierran, con pestañas que se pueden jalar y generan movimientos inesperados. Libros con agujeros para espiar a través de ellos o tocar. Algo tan simple como girar las páginas puede resultar interesante para los bebés, ya que cada página ofrece algo distinto a lo anterior.

También existen libros para acompañar a los bebés en diferentes ambientes o actividades: libros que se pueden sumergir a la hora del baño y que son de material plástico o de toalla. Otros, que tienen anillos para agarrar al cochecito durante las salidas de paseo.

Algunos libros comparten ciertas similitudes con los juguetes. Tienen piezas desarmables, mecanismos con variedad de sonidos, títeres para las manos, fichas para armar o construir. Otros, pueden incluir espejos o superficies que reflejan la imagen de los bebés cuando observan el libro. Todos estos recursos son útiles no solo para entretener, sino que implican algún tipo de interacción y generan conocimiento.

Por otra parte, el contenido de los libros suele ser muy variado: animales domésticos, objetos de la casa, las rutinas del bebé, los alimentos, los colores, las estaciones, medios de transporte, etc. La mayoría de historias son contadas de manera sencilla y están ligadas a la experiencia inmediata de los bebés o les ofrecen una versión simplificada del mundo.

El texto es económico y sin mayores complejidades lingüísticas. Algunos textos utilizan onomatopeyas que estimulan la imitación: cómo hace la vaca, el perro, el gato, etc. Y, por supuesto, la imagen sigue predominando en gran medida.

Detalle de ¿Cómo cantas tú? de Giovanna Mantegazza y
Giulia Orecchia. Ed. Panamericana


Etapa de 12 meses a 3 años

No hay que olvidar que, a la par del desarrollo motor, el desarrollo del lenguaje verbal es fundamental en estos 24 meses. Los bebés no solo aprenden a caminar y a moverse con desenvoltura, comienzan a comprender el significado de las palabras, y que éstas sirven para para comunicarse de manera efectiva con sus padres u otras personas. Los libros contribuyen a reforzar y desarrollar ese lenguaje incipiente.

Los libros en esta etapa pueden ser un poco más exigentes. Encontramos temas que les preparan para entrar a la etapa preescolar, como las vocales, el abecedario, la identificación de colores, partes del cuerpo, figuras geométricas, números, profesiones, cómo viven los animales, entre otros. Los materiales de estos libros también varían, y ya no es indispensable que sean en cartoné; se utilizan distintos tipos de papeles para las hojas del interior y las carátulas pueden ser blandas o duras. Se supone que en este periodo los bebés adquieren una mejor manipulación de los objetos y también de los libros, aunque no sobra forrarlos en algunos casos.

Muchas veces los bebés pueden volver a sus libros de los primeros meses, pero también tendrán la necesidad de acercarse a lo nuevo y ampliar el espectro de lo que ya conocen.

Ahora pueden enfrentarse a historias un poco más complejas, donde los personajes se hallan en situaciones difíciles, o tienen algún tiempo de “problema”. También las historias pueden mostrar mundos desconocidos o inexplorados. Se pueden ir incorporando elementos imaginarios que vayan más allá de la realidad conocida e inmediata, y que estimulen la imaginación infantil.

Fragmento de Hola, Doctor de Michaël Escoffier y Matthieu Maudet. Editorial Océano

Los libros, donde el lenguaje verbal adquiere mayor relevancia, son más apreciados durante esta etapa. Muchos de ellos incluyen poemas, rimas o canciones tradicionales que muestran formas juguetonas e inusitadas de usar las palabras. Aunque algunos significados aún pueden estar lejos de la comprensión de los bebés o pueden ser verdaderos sin sentidos, estas combinaciones del lenguaje van indicando el camino hacia la literatura.

Detalle de Hay un ratón en la casa, de Taro Gomi. Ed. FCE

Por otra parte, el estilo de las imágenes puede variar considerablemente. Ahora los bebés se encuentran más dotados para identificar y entender lo representado. Además, adquieren un mejor vocabulario visual y se familiarizan con las convenciones de la imagen. Aprenden, progresivamente y muchas veces con ayuda de los adultos, a entender mejor la perspectiva, las secuencias de planos, los encuadres.

En esta etapa es conveniente ofrecer diversidad de estilos de ilustración y también de temáticas e historias. La capacidad de leer e interpretar imágenes no debe darse por sentada. Es una habilidad que requiere entrenamiento, exposición a los libros y aprendizaje.

Fragmento de ¡A Comer! de Satoshi Kitamura. Ed. FCE

Vivimos en una era digital, ¿qué hay de los e-books y de las imágenes en video o televisión? De acuerdo la Academia Americana de Pediatría, AAP (American Academy of Pediatrics), se recomienda no exponer a los niños menores de 18 meses a las pantallas y a la televisión. Los expertos indican que se puede ver afectada la visión, se disminuye la capacidad de concentración y se entorpece desarrollo normal del cerebro. Los dispositivos digitales son muy atractivos, pero es preferible que en los primeros años de vida los bebés interactúen con personas y objetos reales.

Para mayor información sobre este tema, recomiendo dar una mirada a la página web de la AAP (en español), donde se abordan diversos temas de desarrollo de niños y jóvenes, y también con relación a las tecnologías.

Para concluir, los libros de bebés satisfacen sus necesidades de conocimiento, exploración, diversión y adquisición del lenguaje verbal y visual dependiendo del momento de desarrollo físico y cognitivo en que se encuentren. No obstante, la participación de los adultos también es clave.

Los adultos introducen los libros a los bebés, los leen y los explican. Además, los bebés relacionan la actividad de leer u hojear un libro junto a sus padres con algo placentero; es un espacio de tranquilidad, afecto y atención. Es más probable que quienes han tenido un contacto positivo con los libros, en la primera infancia, tengan mayor predisposición hacia la lectura en el futuro.

¿Ustedes creen que los libros para bebés son realmente importantes? ¿Podríamos prescindir de ellos durante las primeras etapas de vida? Pueden comentar sus impresiones y experiencias abajo.

miércoles, 20 de abril de 2022

Tres razones por qué leer Literatura


Con motivo del Día del Idioma, el valor de la lectura, una vez más, vuelve a tener relevancia en el ámbito escolar, cultural y para la opinión pública. El siguiente artículo es un pequeño recordatorio sobre los beneficios que nos brinda leer, especialmente, literatura.


Con frecuencia escuchamos que leer es una actividad imprescindible, que leer desarrolla nuestro intelecto, aumenta nuestro vocabulario, contribuye a mejorar nuestra capacidad de comunicación oral o escrita, nos permite acceder a información y conocimientos sobre diversas áreas o nos ayuda a lograr un mejor desempeño en el colegio, la universidad o el trabajo. No cabe duda que leer reporta múltiples beneficios. Pero más allá de hacer cualquier tipo de lectura, esta es una invitación a leer Literatura.

Leer Literatura supone algo muy distinto a leer cualquier otra clase de textos con infinidad de propósitos (aunque todos ellos sean muy válidos). La Literatura nos adentra en un territorio único y especial, donde emergen mundos que solo existen en el papel. A base de palabras, los escritores crean personajes, lugares y situaciones que de alguna forma se asemejan mucho a la vida y que, sin embargo, solo existen en la mente y la imaginación humanas. La sustancia de la literatura son las historias y también el lenguaje mismo con que ellas se cuentan.

Me gustaría comentar brevemente por qué leer literatura. Por supuesto existen muchas otras razones, pero aquí solo mencionaré tres de ellas.


Caperucita Roja ilustrada por Margaret Tarrant

1. La literatura estimula la imaginación


Pareciera demasiado evidente como para mencionarlo, pero cuando leemos literatura la mente debe hacer a un lado sus propios pensamientos, hace el trabajo no solo de entender y dar sentido a lo que lee, sino que además debe imaginar.

Mientras que el escritor ya ha hecho su parte al terminar una obra, ésta vuelve a crearse en la mente de cada lector. Una obra literaria cobra vida solo cuando alguien la lee. Es decir, es el lector quien debe volver a crearla en su cabeza. Así que el lector participa también en el acto de creación.

Cuando vemos una película, por ejemplo, el espectador asimila e interpreta un mensaje audiovisual que ya está dado y con una forma definitiva. El mundo de la historia es el que se ve y escucha, y el espectador no tiene que imaginar nada más a parte de lo que ya está allí. Pero al leer la cosa es muy distinta. Nuestra mente se esfuerza por descifrar, representar e imaginar lo que lee. La mente inventa y construye el mundo de estas historias, sus personajes y las situaciones a las que se enfrentan, partiendo tan solo del lenguaje escrito. Con esto no quiero decir que la literatura esté por encima del cine, de ningún modo, sino que al leer literatura se desencadenan procesos mentales distintos. Durante la lectura literaria se ponen en juego diversas facultades de la mente: concentración, abstracción, interpretación, reflexión y también capacidad para crear e imaginar.

El lector usa su imaginación para representar a los personajes y el mundo de la historia. A veces a partir de pocos elementos, debe llenar los vacíos y crear imágenes propias. En el cuento de “Caperucita” de los Hermanos Grimm, por ejemplo, apenas se esbozan unos cuantos rasgos del personaje: una niña (quién sabe de qué edad y aspecto), su atuendo con caperuza roja (que le da su nombre) y algo de su carácter dulce y también desobediente. Con tan pocos elementos el lector goza de la libertad de representarla como quiera. Esto lo podemos constatar a través de las diversas ilustraciones que se han hecho de Caperucita Roja a lo largo del tiempo. Para los artistas y los ilustradores, llenar estos vacíos supone un ejercicio de creatividad e imaginación, algo muy similar a lo que ocurre en nuestra cabeza como lectores.

En la literatura el lector debe aportar con sus propias imágenes a la creación de la obra. La literatura expande nuestra imaginación y nos abre a nuevas posibilidades de invención.

2. La literatura despierta empatía


Al leer literatura nos ponemos en la piel de los personajes y, por un tiempo limitado, nos convertimos en el otro.

Si bien es cierto que los personajes no son personas que habitan el mundo real, el artificio de la literatura consiste en hacernos creer que sí podrían existir personas que actúan, sienten y piensan de manera muy similar. A través de los personajes en la literatura, se nos permite explorar una amplia gama de emociones, estados de ánimo, motivaciones, pasiones, intereses o preocupaciones, y concebir cómo los seres humanos podrían responder ante diversas situaciones, aunque éstas sean solo imaginarias.

De esta forma, la literatura despierta empatía y comprensión hacia la humanidad. Las historias pueden ser ficción e incluso estar muy alejadas de la realidad (las obras de fantasía serían el caso más extremo), sin embargo, nos permiten hacer el ejercicio de compartir y entender un punto de vista muy distinto al nuestro, una capacidad que solo los seres humanos podemos tener.

En Colmillo Blanco, de Jack London, se nos invita a participar de las vivencias de un lobo en la inhóspita Alaska. Está claro que el lobo no es un personaje humano y en la obra no se confieren rasgos de una personalidad humana, sin embargo, en Colmillo Blanco, nos vemos abocados a observar, entender y compartir el comportamiento del animal. La obra despierta nuestras emociones hacia el personaje, y nos hace preocuparnos por su situación y su destino. Despierta nuestra propia humanidad, nos hace más sensibles y empáticos. La literatura nos permite experimentar lo que es ser otro, sin dejar de ser nosotros mismos.


 

Colmillo Blanco de Jack London

3.  Una experiencia que enriquece la vida

 

Con frecuencia me pregunto ¿qué pasaría si no leyéramos literatura? ¿De verdad nos estaríamos perdiendo de algo? En lo personal, el mundo –sin las artes y la literatura sería más triste y reducido. 

Al no leer literatura nos perdemos de algo vital, nos privamos de descubrir nuevos aspectos de nosotros mismos y del mundo en que vivimos, porque la literatura es una experiencia que amplifica y enriquece la existencia.

Como explica Louise M. Rosenblatt, en su magistral libro La literatura como exploración: “La literatura contribuye a ampliar la experiencia. Por medio la literatura participamos en situaciones imaginarias, vemos a los personajes experimentando crisis, nos exploramos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea.” (2002: 64)

Y esto no es solo porque la literatura pueda brindar información útil o conocimientos sobre la vida, las personas, el mundo, la historia, etc., sino porque a través de la literatura se nos ofrece la posibilidad de tener otras experiencias, de pensar de formas inesperadas y de llevar otras vidas distintas a la nuestra. La literatura enriquece lo que sabemos y conocemos, pero no de forma meramente intelectual, sino a través de historias que nos atrapan por completo y nos transforman.

La literatura es una fuente inagotable de historias donde se despliega la creatividad y el ingenio humano. Hay variedad de historias para todos los gustos e intereses, pero su rasgo más importante es su capacidad única de involucrarnos de manera personal y de aportar sentido a la existencia humana. En palabras de Robert McKee: “Las historias no son una huida de la realidad sino un vehículo que nos transporta en nuestra búsqueda de la realidad, nuestro mejor aliado para dar sentido a la anarquía de la existencia.” (1997: 29)

Volviendo al ejemplo de Colmillo Blanco, en lugar de leer esta novela mejor podríamos leer artículos, ensayos o libros informativos que nos ayuden a conocer el comportamiento de los lobos en Alaska y a profundizar sobre sus hábitos de vida. Eso estaría muy bien si lo que deseamos es solo conocimiento e información. Pero la experiencia literaria nos da la oportunidad de sumergirnos en una historia donde llegamos a compenetrarnos con el lobo, sufrir con él sus desventuras y habitar ese mundo especial, duro y salvaje, que Jack London ha creado para nosotros. A esto se suma la forma particular como el autor emplea el lenguaje literario, la belleza de su prosa y de sus imágenes. En definitiva, leer literatura nos permite acceder a una experiencia más rica, y muy distinta a la que otros textos nos pueden ofrecer.

No cabe duda que existen muchas otras razones por qué leer literatura, y tal vez conviene recordarlas cada vez que pensemos que podríamos estar leyendo algo diferente. 

¿Cuáles son sus razones para leer literatura? 

Todos sus comentarios son bienvenidos. 


lunes, 18 de abril de 2022

Las Bahamas no están tan lejos

 




Comparto con ustedes mi nuevo libro: Las Bahamas no están tan lejos (Enlace Editorial). Con ilustraciones de Valentina Toro.


Sinopsis

El señor Buenaventura quiere darle el mejor regalo a su esposa por motivo de su aniversario, así que decide comprar un par de loros: Lalo y Lelo, un par de amigos cuyo sueño es vivir en las Bahamas. 

Los lectores de esta aventura descubrirán cómo este par de intrépidos amigos lograrán cumplir su sueño, aun teniendo que estar encerrados en una jaula.

Disponible en:





viernes, 23 de febrero de 2018

Cuentos para NO dormir



Cuentos para no dormir (2018), Eleonora Guerrero Quijano
con ilustraciones de Daniela Gallego

No es difícil encontrar libros para antes de dormir, con historias inviten a sus lectores a tener imágenes apacibles o felices para conciliar el sueño, pero al escribir Cuentos para no dormir (2018) deseaba conseguir el efecto contrario, quería que el lector se sintiera asustado, perturbado o incómodo y sin ningún deseo de volver a la cama. ¿Hice bien la tarea? Espero que sí, aunque esto lo decidirán los lectores. En esta entrada les contaré algunos detalles sobre el contenido del libro y su escritura.

Si están interesados en Cuentos para no dormir (Editorial Libros & Libros, 2018)se consigue a través de la página de la editorial, directamente en las librerías Panamericana (Bogotá) y próximamente estará disponible en la librería Camino A Casa (Pasto).



Acerca de los Cuentos para no dormir


Para empezar nos encontramos con con Alejandro, un niño huérfano, miedoso por naturaleza y víctima de los abusos de sus compañeros de internado. La vida de Alejandro resulta dura y solitaria hasta que conoce al sombrío profesor Edgar Mortíferus, un hombre maduro y solterón que vive en una casona descuidada y rodeado de una enorme colección de libros de terror, la mayor colección de este género que se haya visto hasta el presente.

El profesor Edgar, que es un verdadero erudito de la literatura macabra, consigue que Alejandro se vuelva adicto a este tipo de historias y al mismo tiempo le ayuda a enfrentar sus propios miedos.

Lo más interesante es que Alejandro, convertido en fantasma, es el que nos cuenta la historia de su vida, su amistad con el profesor Mortíferus y cómo ahora tiene la misión de salvar la biblioteca de la destrucción.

El relato de Alejandro tan solo se ve interrumpido por los siete cuentos que componen el libro. Esta forma narrativa, una historia que enlaza otras historias, significó un desafío personal ya que deseaba que la historia de Alejandro mantuviera al lector en suspenso de comienzo a fin, y el misterio de lo que sucedió con el protagonista y el profesor Edgar es un enigma que sólo se llega a descubrir hasta el final.

El recurso de historia enmarcada es ya bien conocido de Las Mil y Una Noches o El Decamerón y otros clásicos de la literatura, pero en el caso de Cuentos para no dormir debo admitir la influencia directa del autor británico Chris Priestley. La lectura de los Cuentos de terror del Barco Negro y especialmente de Cuentos de terror del tío Montague de Priestley fue un potente detonante creativo.

Desde luego tampoco puedo dejar de estar en deuda con los clásicos del género, sobre todo con el inmortal maestro Edgar Allan Poe (a quien rindo homenaje con el juego de nombres y otros detalles en las historias), Bram Stoker y su inolvidable Drácula (cuya forma narrativa es alucinante) y con el fantástico e inagotable Ray Bradbury. De esta manera, las distintas lecturas de terror y de fantasmas acumuladas a lo largo del tiempo fueron los andamios para el desarrollo de esta obra.

"La inundación", "Limpieza profunda", "La consulta", "Adorada mascota", "La sábana", "Día de campo" y "Tan solo un nombre", son los títulos de los cuentos que componen este volumen. En ellos encontrarán personajes siniestros y monstruosos, espectros del más allá, seres malvados y ánimas sin reposo. Tanto la atmósfera enrarecida como el desenlace en punta de cada historia son elementos fundamentales, pero es posible que lo más difícil haya sido, en algunas historias, encontrar el equilibrio entre lo macabro y lo abiertamente sangriento que puede llegar a molestar a algunos lectores.

"La inundación" y "Día de campo", por ejemplo, fueron dos historias que necesitaron ajustes tras una minuciosa lectura por parte de mi editora, que consideraba que algunos fragmentos podían llegar a ser muy truculentos.


Si bien es cierto que algunas obras del género de terror para adultos pueden desplegar todos los detalles más horrorosos y sangrientos que puedan ocurrírsele a un escritor (por ejemplo en el "gore" está completamente permitido ser descarnado), al pensar en un público más joven, y especialmente en el ámbito escolar, la exposición a este tipo de material no deja de ser un tema de discusión permanente.

La medida de lo explícitamente violento o desagradable varía en cada editor y en cada colección de literatura, y sería muy difícil lograr un consenso al respecto, pero más que entrar en los consabidos debates de "si debería leerse esto o aquello", quiero hablar de la importante lección que aprendí de este trabajo. 

En lo personal constaté que la insinuación puede llegar a ser más efectiva que el despliegue abierto de lo sangriento y que, aunque lo que se considera macabro o desagradable es muy subjetivo, siempre se requiere un mayor esfuerzo por parte del escritor insinuar lo terrorífico y lograr que la imaginación del lector se ponga en marcha.

Y aunque reconozco que la intención de estos cuentos es causar todo tipo de escalofríos y diversos matices del miedo, considero que el contenido de la obra va más allá de aquellos detalles escabrosos que erizan el vello. También  hay temas e ideas que un lector atento sabrá descubrir y saborear. La naturaleza misma del miedo y la superación del miedo, por ejemplo, son algunos temas que atraviesan el libro.


Ilustración de Natalia Gallego en Cuentos para no dormir (2018)

Ahora bien, el hecho mismo de que el libro de los Cuentos para no dormir haya sido aceptado al interior de un plan lector, que se mueve casi exclusivamente el entorno escolar, no deja de sorprenderme porque suele existir gran prevención hacia los relatos con tintes negros o siniestros.

Su inclusión en el plan lector es un síntoma saludable de que se está abriendo paso a diversos tipos de historias en nuestro medio escolar y permitiendo que los lectores puedan aproximarse a variados géneros siempre y cuando no se descuide la calidad literaria.

Por otra parte, las ilustraciones hacen un magnífico trabajo de interpretación de las historias. Al tratarse de un libro para lectores más avanzados, tiene tan solo siete ilustraciones (una por cada historia) que son un abrebocas para cada capítulo. 

La ilustradora, Daniela Gallego, emplea el dibujo a lápiz como medio de expresión,  destacando e iluminando detalles y texturas a los que se puede volver tras una segunda lectura de las historias.

En esta entrada reproduzco algunas pocas ilustraciones que, sin restar mérito a las demás, me gustan por su expresividad, encuadre, ambientación y uso de la técnica. 

En el cuento de "La Sábana", por ejemplo, la ilustradora escoge la escena en que el personaje del cuento busca en un armario ropas para crear su propio disfraz de Halloween. El encuadre es un acierto, que nos muestra la escena en picada, y nos ubica por encima del personaje dándonos una visión global y ventajosa sobre todo lo que puede haber en este mueble. 



Ilustración de Natalia Gallego en Cuentos para no dormir (2018)

El niño, por su parte, dirige su atención hacia una sábana blanca que está en uno de los entrepaños superiores, bien iluminada por un bombillo, y que se destaca del resto de las telas y materiales por su blancura y mullida textura; entre tanto, nuestra atención también se dirige hacia ese extraño ojo que se deja ver a medias en el fondo del armario. 

En este caso, la ilustración constituye una interpretación de la historia, insinuando que hay algo más allá de lo que el personaje puede reconocer entre ese mundo de ropas y objetos olvidados, algo que puede ser imposible e inesperado. 


Ilustración de Natalia Gallego en Cuentos para no dormir (2018)

Cuentos para no dormir (2018) fue consolidándose a paso lento, y aunque podría decir que las situaciones y personajes de las historias surgieron como una fugaz iluminación, en cambio, el proceso de reescritura y edición fue mucho más largo y accidentado, con muchas lecturas y lectores. Ahora, ya terminado, este libro solo espera el encuentro con un público que esté dispuesto a desvelarse. 

Si lo desean, pueden escribir sus comentarios y opiniones sobre Cuentos para no dormir (Editorial Libros & Libros, 2018) al final de esta entrada. 

El libro está disponible a través de la página de la editorial Libros & Libros, directamente en las librerías Panamericana (Bogotá) y próximamente estará disponible en la librería Camino A Casa (Pasto).

Saludos,

Eleonora