Un espacio para los amigos del libro infantil y juvenil
Bienvenidos a Armadillos Voladores
Este es un espacio de opinión dedicado al mundo de la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ). Aquí encontrarán algunos artículos, reseñas y enlaces de gran utilidad.
Zamir (2017), Eleonora Guerrero Quijano
Ilustraciones José Gregorio Parodi
El Duende
Antes de hablar un poco sobre la historia me gustaría decir que este libro tiene sus raíces en el folkclore nariñense y, especialmente, en aquellas historias que me contaba mi papá sobre el Duende y que me impresionaron mucho cuando era niña.
En algunas versiones el Duende suele representarse como un niño que usa un enorme sombrero de paja, y sus víctimas son los niños que andan sin vigilancia adulta.
Se aparece junto a ríos, cascadas o parajes desolados, y toca un tambor cuyo sonido se confunde con el agua al chocar contra las rocas o con otros sonidos del campo. También se dice que la música del Duende tiene un poder irresistible para quien la escucha, y de ahí que algunas creencias populares recomiendan taparse los oídos al escuchar su tambor para evitar ser "enduendado" o hechizado. La influencia del Duende puede llegar a ser tan poderosa que sus víctimas solo desean estar en su compañía.
Según el folkclore popular los niños "enduendados" se comportan de manera extraña y abstraída, y algunos entran en un estado casi hipnótico.
Una ilustración de Eduard Gorey que me evoca el personaje del Duende
Para ganarse la confianza de los niños, el Duende les hace "regalos" que se presentan como golosinas, juguetes o cualquier otro objeto que les agrade; sin embargo, dichos obsequios son un espejismo porque en realidad se trata de objetos de poco valor u objetos deleznables (animales muertos, boñiga seca, tierra).
En el caso de Zamir, la historia se nutre de algunos elementos de estos relatos folkclóricos pero no pretende ser fiel a todo lo que se ha dicho sobre el Duende. Además, hay que tener en cuenta que existen distintas versiones sobre la apariencia y modo de actuar de este personaje sobrenatural en el Departamento de Nariño. Algunos elementos que retomo en la historia son la música que hace el Duende y su poder seductor, su vínculo con la naturaleza, las aptitudes mágicas del personaje, y los regalos que le hace al protagonista.
La historia
Este libro narra la historia de Hugo, un niño estudioso y aplicado, que pasa sus vacaciones en la casa de sus abuelos campesinos. La estadía de Hugo resulta muy aburrida hasta que conoce a Zamir, un chico misterioso que se le aparece en el campo, junto a una corriente de agua. Hugo está fascinado con los relatos de Julio Verne, especialmente con Viaje al centro dela Tierra, y desea que alguien entienda sus fantasías y tome en serio sus intereses. Entre Hugo y Zamir se va tejiendo una amistad que los lleva a recorrer lugares secretos y a perderse entre el monte. La complicidad con Zamir da satisfacción a los deseos de aventura, descubrimiento y asombro ante lo inexplicable del protagonista. De tal manera que Zamir llega a representar todo aquello que Hugo no puede encontrar en su casa o en el mundo de los adultos.
Ilustración de José Gregorio Parodi (Zamir, 2017)
Por otra parte, Zamir se desarrolla a finales de los años cincuenta y está contada a manera de diario.
Primero, escogí esta época como un homenaje a la infancia de mi padre, que transcurrió más o menos por esos años, y por tratarse de una época en que la televisión era un lujo y el campo no estaba demasiado influido por la ciudad. Además quería que los personajes estuvieran aislados de todo porque de haber contado con un celular o con Internet los eventos seguramente hubieran ocurrido de manera muy distinta.
Segundo, el recurso del diario permite crear una complicidad con el lector, y representa la oportunidad para desarrollar los pensamientos del protagonista, explorar sus emociones y deseos más profundos.
El recurso del diario se emplea en la narración de Zamir.
Ilustración de José Gregorio Parodi
Con respecto al mundo de la historia, ésta se desarrolla en el municipio de La Florida (Nariño), un lugar real que por tradición ha estado asociado a las leyendas del Duende. Pero en esta historia también hay parajes fantásticos que están influidos por la geografía local, por ejemplo las cuevas y los ríos que se pueden encontrar en las estribaciones del Volcán Galeras.
En Zamir también está presente la ambiguedad. ¿Lo que nos cuenta el protagonista es cierto? ¿Zamir es o no el Duende? Me gustaría que el lector saque sus propias conclusiones, pero lo que sí puedo decirles es que los temas que se exploran son la complicidad entre dos amigos, una fascinación por lo que es imposible y la satisfacción de un niño solitario de sentirse finalmente entendido. A los lectores que les interese Zamir, este libro se puede conseguir en el sitio web de la editorial o en la librería Panamericana. No duden en escribirme sus comentarios sobre la historia. ¡Qué lo disfruten!
Dos Cabezas por Eleonora Guerrero Quijano Ilustraciones de Michelle López Deksnys Disponible en Librería Panamericana
Acaba de salir a la luz mi último libro para niños titulado: Dos Cabezas (Editorial Libros & Libros, 2016).
Dos Cabezas -los talentosos protagonistas de esta historia- llevan su música y alegría hasta los lugares más apartados de la región, como los buenos juglares que son.
Pero tener "dos cabezas" y un solo cuerpo puede llegar a ser un serio inconveniente: las peleas y desacuerdos siempre estarán a la orden del día. Entonces, ¿qué hacer? ¿Separarse será la única salida?
Este es mi primer libro álbum y confieso que fue todo un reto escribirlo, por eso quiero compartir con ustedes lo que aprendí de la experiencia.
En muchos sitios en la web se encuentran tips muy útiles sobre cómo crear o ilustrar libros álbum, pero en la mayoría de los casos hablan de cuando ilustrador y escritor son una misma persona, como Anthony Browne, por mencionar a un autor reconocido. Sin embargo, muchos escritores, que no son ilustradores, desean probar con el libro álbum pero no tienen idea por dónde comenzar.
Quisiera concentrarme en algunas recomendaciones para aquellos que desean escribir un libro álbum.
1. Un libro álbum es conciso
En este tipo de libros las imágenes ocupan un espacio predominante en la página, y el texto, por lo general, es conciso. Por supuesto que existirán excepciones, pero la narración verbal es ágil y económica.
Aquí no hay espacio para explayarse en descripciones de personajes o ambientes, ni para desarrollar capítulos como en una novela. La brevedad es una cualidad muy deseable porque la lectura de un libro álbum se hace en una sola sentada, aunque uno pueda volver a él tantas veces como quiera.
Por estas razones el escritor debe hacer elecciones importantes. Si las descripciones las puede hacer la imagen, entonces hay que eliminarlas. Si la caracterización de los personajes los proporciona la ilustración, no tiene sentido ser muy minucioso. Si yo digo: "Elisa era una niña que siempre usaba bufanda verde y unos anteojos muy gruesos", habría que detenerse a pensar si esto es realmente imprescindible para la historia porque sencillamente la ilustración puede mostrar lo que acabo de decir en catorce palabras.
Pero si el escritor se empecina en mantener detalles de los podría dar perfecta cuenta la imagen (como la ropa que llevan los personajes), corre el riesgo de aburrir a su lector que se preguntará que para qué le describen tanto si es capaz de verlo por sí mismo. Así que no hay que abusar en descripciones y enfocarse en sólo aquello que podría comunicar o destacar el texto.
Por otra parte, hay que darle un margen de acción al ilustrador. Si la historia está escrita con lujo de detalles el ilustrador se sentirá cohibido de proponer cosas, cuando esto es precisamente lo interesante del libro álbum: que pueden surgir direcciones inesperadas y enriquecedoras para la historia. En el caso de Dos Cabezas, la editora y la ilustradora decidieron no revelar cómo era el personaje de cuerpo completo sino hasta el final del libro.
2. Atención a la historia
Hay algunos que piensan que lo importante es la imagen, en cómo se verá el libro, en los colores, forma y papel que tendrá, y aunque las ilustraciones ocupan un lugar preponderante en el libro álbum, las imágenes por sí mismas nunca salvan una mala historia.
Hay cantidades de libros bellamente ilustrados con historias mediocres, como también hay textos muy buenos, con malas ilustraciones. Que se combinen las dos cosas, texto e imagen, en un equilibrio perfecto depende de muchos factores (incluyendo el trabajo del editor), así que el resultado final no es una responsabilidad que recae únicamente en el escritor.
Si el escritor y el ilustrador son personas distintas, es el texto el que se concibe primero y el que toma la batuta para guiar la historia. De esta forma, la narración verbal es la semilla del libro y es importante que esté bien construida: que tenga personajes singulares, un principio, un desarrollo y un desenlace satisfactorio, y como en cualquier otra historia, que busque dejar una impresión duradera en sus lectores.
Escribir un libro álbum no es más fácil que escribir un cuento o cualquier otra pieza narrativa. Tan solo hay que entender que se trabaja con ciertas normas, como la extensión, y que siempre habrá un lector que estará hasta la última página esperando que algo impredecible suceda, que la historia sea memorable y lo deje con ganas de volver a leer el libro unas cuantas veces más.
3. La prosa
En un texto breve cada palabra cuenta. Algunos autores escriben verdaderos poemas rimados. Otros, eligen una prosa más cercana al cuento tradicional con "había una vez..." En todo caso, la sonoridad del lenguaje, el buen ritmo y la fluidez son elementos claves de la narración porque van llevando al lector de comienzo a fin, como una melodía.
4. Las ilustraciones: no lo haga usted mismo
He visto trabajos de escritores que se empeñan por hacer las cosas ellos mismos con resultados nefastos para la narración verbal.
Ilustrar para niños (al igual que escribir) parece muy fácil y hay imágenes que aparentemente podría hacerlas cualquiera. Pero no hay que engañarse: los buenos ilustradores han desarrollado un estilo propio y consistente a lo largo del tiempo, tienen experiencia en "narrar" con imágenes y conocen al dedillo el lenguaje visual. Saben de color, forma, composición, línea, técnicas, caracterización, en fin, de todo el vocabulario que es propio de aquellos que trabajan en el terreno de las artes y de la ilustración.
Otra recomendación, tampoco ponga a ilustrar a un niño que usted conoce: la sobrina, el primito, su hijo o nieta. Aunque los niños pueden hacer dibujos y pinturas encantadores, la gran mayoría no están dedicados a esto de manera profesional y en consecuencia no dominarán el lenguaje que se necesita para contar una historia con efectividad. Además, un manuscrito que se entrega a un editor, con ilustraciones hechas por niños o por alguien aficionado, da muy mala impresión y le resta interés al texto.
Aunque de vez en cuando yo hago mis propios mamarrachos para aderezar mis historias o por simple diversión, esto no me convierte en ilustradora profesional. Así que en Dos Cabezas yo escribí el texto y lo ilustró Michelle López Deksnys, artista colombiana con experiencia en libros infantiles.
Por otra parte, fue mi editora quien orquestó el trabajo final. Hizo intercambios conmigo y con Michelle, y el libro terminó siendo un trabajo conjugado entre escritor, ilustrador y editor. Esto me lleva al siguiente punto:
5. Olvídese de su visión
Como escritor uno tiene una visión única de cómo se vería su historia. El escritor se imagina con exactitud a sus personajes, el ambiente en que se mueven y cómo va a desenvolverse la trama. Es más, puede visualizar qué sucede en cada página del libro, pero una vez entregado el texto, la historia ya no es de uno, sino también de otros. Y como cada persona es un universo independiente, es imposible que el resultado sea exacto a como se lo imaginaba el escritor.
En mi mente aún conservo la historia de Dos Cabezas. Para mí es un monstruo que me recuerda a las miniaturas medievales, con una mezcla de los animales desbocados del Guernica de Picasso. Para mí tienen una naturaleza más salvaje y violenta, pero Michelle aportó su propia visión, sensibilidad e interpretación al texto. Sería un error pensar que ella podrá reproducir lo que solo está en mi cabeza.
Así que mi recomendación es entender que se trata de visiones separadas y de sensibilidades separadas, y que nadie podrá llegar traducir de manera fiel o exacta lo que imagina el escritor. Por estas diferencias, con frecuencia, los escritores se muestran inconformes con lo que hacen los ilustradores, cuando en realidad la ilustración puede ser un aspecto que ellos no controlan al cien por ciento.
Entonces, así suene un poco doloroso, hay que desprenderse de la propia visión y entregarse con nuevos ojos a la propuesta del ilustrador y del editor (que también introduce cambios en la narración visual). Esto le evitará conflictos al escritor consigo mismo y con el equipo editorial.
6. El envío del manuscrito
Hay que tener en cuenta que los libros álbum, tienen más o menos una extensión de 24 a 42 páginas. De nuevo, siempre habrá excepciones (los libros de Shaun Tan o de Jimmy Liao, son un ejemplo), pero en la industria editorial esta es la extensión promedio para un libro álbum diagramado y con imágenes.
El número de páginas y el formato del libro (dimensiones, forma y materiales) se define de acuerdo a los costos y líneas de cada editorial.
En cuanto a extensión del texto, éste puede ser de una página o de seis, eso varía mucho. En Dos Cabezas el texto fue de cuatro páginas a doble espacio, pero una vez ilustrado y diagramado quedó en cuarenta páginas.
Lo que sí acordamos con mi editora es qué texto iría por cada página, y en la entrega del manuscrito cada cambio de página se señala dejando un espacio en blanco.
Una vez que el manuscrito fue aceptado, hice unas anotaciones en otro documento aclarando cuestiones sobre el mundo de la historia, los personajes y su espacio, a manera de guía, y dejando suficiente margen de acción al ilustrador y al editor. Hay autores que también dentro del mismo manuscrito insertan comentarios sobre la imagen, escribiendo entre corchetes, y por supuesto sin excederse en detalles o recomendaciones.
7. Epílogo: el libro álbum tiene futuro
En nuestra industria editorial local hacen falta un mayor número de publicaciones de libros álbum de origen colombiano, y que los editores entiendan cómo se realiza el trabajo del libro álbum (seamos sinceros: no todos los editores saben cómo funcionan este tipo de narraciones).
Además, el editor debe considerar que el ilustrador y el escritor pueden ser dos figuras completamente separadas. En Estados Unidos y el Reino Unido, por ejemplo, esta distinción es clarísima. Los escritores envían sus manuscritos de libro álbum a evaluación y si la editorial los contrata, es ella la que se encarga de definir el enfoque para el trabajo y quién sería el ilustrador más conveniente. En algunas ocasiones, escritor e ilustrador comparten ideas por intermedio del editor, pero en la mayoría de los casos ni siquiera llegan a conocerse en persona. Tal es el grado de especialización en otros países.
En Colombia, el futuro del libro álbum se muestra promisorio ya que hay editoriales que le están apostando a este tipo de trabajos y que han sido galardonados con premios internacionales (para enterarse más al respecto, sugiero leer el artículo de Revista Semana publicado en marzo: "La literatura infantil colombiana se abre camino"). Entonces me parece que los escritores no deben renunciar a su sueño de crear un libro álbum y que trabajen sus historias desde lo mejor que saben hacer: escribir.
Son bienvenidos a escribir sus comentarios, preguntas y opiniones sobre el artículo que acaban de leer.
Erizo en la niebla (Hedgehog in the fog), de Yuriy Norshteyn, es un corte animado ruso de los años setenta, que luego se convirtió en un popular libro para niños.
Un pequeño erizo se pierde entre la neblina al ir a visitar a su amigo el oso; lleva un atado con mermelada de frambuesa para tomar el té. Pero el camino no es fácil y atravesar la niebla significa enfrentarse al peligro y a lo desconocido.
Erizo en la niebla en formato libro
Esta historia, al parecer muy simple en su argumento, está llena de intensidad por las reacciones del protagonista y por la atmósfera misteriosa.
El erizo es como un niño pequeño, contemplativo, que se sorprende con todo lo que encuentra a su paso; hasta lo más común parece causarle una profunda impresión.
Considero que el diseño sonoro está muy bien logrado y nos traslada a ese ambiente natural, a veces un poco amenazante y dramático, pero también idílico. Por su parte, la música parece indicar las emociones del protagonista.
Erizo en la niebla es ya un clásico infantil ruso. Lástima que sea menos conocido en nuestros países de habla hispana. Yo me enteré de su existencia gracias a la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014, en que le hicieron un brevísimo homenaje, junto a los cuentos de hadas de Pushkin.
Monumento a Erizo en Kiev (foto de Natalia Lyubelchuk)
En esta foto no se alcanza a ver, pero las púas están hechas con lagos tornillos
Un relato conmovedor, muy psicológico. ¿Acaso alguna vez, en la infancia, se sintió como el erizo? ¿Perdido y asombrado?
Si les gustó esta pequeña joya de la animación, pueden escribir sus impresiones abajo.
No sólo las imágenes y personajes que provee la literatura se instalan para siempre en la imaginación de los niños, aquellos que crecimos viendo televisión y cine podemos dar cuenta de ello. Hace poco vino a mi memoria Laberinto (1986), una película de mi infancia, dirigida por Jim Henson (creador de Los Muppets y Plaza Sésamo). Esta película dejó huellas imborrables en mi sensibilidad y gustos. Mirándola en retrospectiva entiendo por qué motivos se encontraba entre mis películas favoritas, pero no me extenderé en reminiscencias personales que no vienen al caso. Lo que si puedo hacer es comentar la riqueza estética de este filme que hoy en día puede parecer anticuado por sus efectos y edición, pero que sigue teniendo un encanto particular.
Me gustaría hablar de su diálogo con el arte, la ilustración, la literatura infantil y, sobre todo, poner en relieve el poderoso simbolismo que encierra esta historia que hoy, como espectadora adulta, no deja de asombrarme.
El oscuro mundo de Laberinto
Laberinto es la historia de Sarah (interpretada por Jennifer Connelly), una adolescente que podría decirse que vive más anclada en el mundo de imaginación que en el mundo real. Desde la primera escena la vemos disfrazada, jugando a representar el papel de una reina y completamente entregada a aprenderse las líneas del libro de donde extrae la historia (que no en vano también se llama Laberinto).
Sarah está tan inmersa en el juego que se olvida de sus compromisos familiares. Por un breve diálogo con su madrastra aprendemos que su relación con otros chicos de su edad es limitada, y que prefiere estar inmersa en los mundos de fantasía que su imaginación se empeña en alimentar. Los padres de Sarah le encomiendanla tarea de cuidar a su hermanito Toby mientras salen a divertirse. Ella no está muy feliz de desempeñar el mundano papel de niñera, y mucho menos con un bebé que llora hasta acabar con su paciencia. Entonces, un poco en serio y un poco jugando, decide invocar al rey de los duendes para que la libere de su tarea de cuidar al bebé.
Como era de esperarse, el rey de los duendes aparece. El deseo ha sido expresado y ya no hay vuelta atrás. Si Sarah quiere recuperar al niño, deberá cruzar el extenso y tortuoso laberinto que rodea al castillo del rey, donde se encuentra cautivo su hermanito. Como toda prueba tiene unas reglas de juego: deberá llegar antes de trece horas o Toby se convertirá en duende, entrando a formar parte del séquito del rey.
Sin detenernos en todos los vericuetos de la historia o en los desafíos que la protagonista tiene que enfrentar para alcanzar su objetivo, voy a hablar de ese mundo fantástico que propone la película, centrándome en el escenario y sus criaturas a través de su singular estética. Para empezar, el laberinto de la película es un territorio extenso y dividido por sectores. La periferia es más agreste, rodeada de un "casi" insalvable muro, con poca vegetación y criaturas rastreras. En Laberinto no estamos ante un mundo luminoso, sino más bien en uno lúgubre, a veces siniestro, y donde no falta lo grotesco. No es un lugar donde se está enteramente cómodo. Al recorrerlo, la protagonista se topa con pasajes peligrosos y muchos engaños se esconden tras sus muros. Las tonalidades predominantes de este mundo son terrosas o azuladas, denotando poca luz, descuido y en algunos casos descomposición.
Aunque en general el laberinto es un espacio poco amigable, hay sectores con cierto verdor, con muros de ciprés, por ejemplo, que evocan a esos jardines palaciegos del siglo XVIII europeo.
Por otra parte, el corazón del laberinto es un centro urbano con calles semi-empedradas y casitas de aspecto inestable y ruinoso. En la ciudad de los duendes, sobre una pendiente, se alza el castillo del rey, el cual recuerda a una sólida construcción medieval.
Me parece que el espacio físico de Laberinto recuerda a esos polvorientos pueblitos medievales que aun se pueden encontrar enclavados en las colinas de Italia o Francia. El mundo de la película nos remite a una era anterior a las comodidades de la modernidad, de habitáculos desaseados e incómodos. A veces, se hace presente una tecnología rudimentaria, con mecanismos de engranajes o pesadas maquinas operadas por duendes cubiertos con cascos y feroces armaduras.
Los personajes de la película corren entre las tortuosas calles
de La Ciudad de Los Duendes
Por otra parte, el laberinto está poblado por todo tipo de curiosas criaturas; algunas amigables, otras peligrosas, muchas de ellas transmiten impotencia. También hay animales humanizados, monstruos de enormes proporciones y objetos animados. Eso sí, cada uno tiene un carácter distinto, donde a veces se acentúan los rasgos más feos. A parte de los soldados del rey, resulta difícil hablar de una sola raza uniforme de moradores.
Si bien es cierto que buena parte de los personajes que pueblan el laberinto son repulsivos, no faltan los que tienen su lado tierno; como el zorro quijotesco (vestido con un fino traje que recuerda a los caballeros isabelinos). En definitiva, todo un reparto de criaturas ayuda a la heroína, a veces la engañan y otras veces la acompañan en su recorrido.
Sir Didymus, el zorro paladín, que recuerda a uno de los juguetes de Sarah
Es curioso que en este oscuro mundo el único capaz de hacer magia es el rey de los duendes, un personaje al que todos veneran pero al que, sobre todo, temen. Al ser la magia su poder exclusivo, deducimos que todas las criaturas que pueblan en el laberinto están sometidas a su voluntad. Y siguiendo la comparación con la Edad Media, estamos ante un señor feudal con todos sus siervos subyugados e impotentes.
El papel del rey de los duendes, Jareth, es interpretado por el ya mítico cantante de rock David Bowie.
Bowie, el ambiguo y excéntrico rey del Glam, se ajusta a este rol de manera casi natural. El peinado rebelde y el maquillaje dramático refuerzan la personalidad misteriosa del rey. Bowie compuso e interpreta las canciones del filme. En mi opinión una de las mejores piezas es"Dance Magic" (Danza Mágica), que habla de lanzar un hechizo para apaciguar al niño cautivo.
A continuación reproducimos esta pieza musical, donde se retrata la corte del rey, desbordante de extraños duendes y criaturas - algunos con forma de auténticos diablillos. Sin embargo, esta reunión no está desprovista de cierta burla y desorden. Toby baila y se entretiene en este ambiente poco higiénico, recargado y grotesco.
Influencias artísticas
La anterior escena les da una idea de la extraña naturaleza de las criaturas de este filme. No es lo que uno precisamente llame "bonitas". De rostros abotagados, narices anchas, expresiones malévolas, pupilas fijas y bocas deformes, estos seres tienen una suma de rasgos que los hacen desagradables y poco simpáticos.
Tal parece que una buena parte de los duendes de Laberinto se inspiran en las ilustraciones de Brian Froud, que se encargó del diseño conceptual y el diseño de vestuario para la película. Froud ya había trabajado de la misma forma en The dark crystal (1982), un filme también dirigido por Jim Jenson.
En 1979 Froud publica El Libro de las hadas oFaeries (en colaboración con Alan Lee), y allí conocemos por primera vez su particular universo de gnomos, duendes, trolls, entre otros seres fantásticos, y allí se establece el estilo que lo haría famoso. Un estilo que bien puede generar diversas respuestas, pero que personalmente me despierta curiosidad y, al tiempo, incomodidad. Porque a pesar de que algunas de sus criaturas tengan un aire estúpido, en ellos también hay algo provocador, incluso peligroso... Si uno se topara con uno de estos seres, tal vez no sería conveniente fiarse de él.
Ilustración de Brian Froud
En primera instancia, Laberinto recrea el particular imaginario de Brian Froud, pero también considero que se nutre de las ilustraciones para libros infantiles del ilustrador inglés del siglo XIX: Arthur Rackham. Este artista posee todo un repertorio de seres fantásticos, incluyendo duendes de caras arrugadas, narices ganchudas y orejas deformes, que parecen influir en la caracterización de algunos personajes. Por ejemplo, Hoggle, el duende que ayuda y traiciona a Sarah, recuerda de alguna manera a los personajes de Rackham.
Ilustración de Arthur Rackham
Hoggle, duende del laberinto
Una influencia menos obvia es la del sueco John Bauer. Considero que la película está en deuda con este artista del siglo XIX de varias maneras: en el abigarramiento de personajes, su mezcla con los fondos y escenarios, la oscura paleta de colores mate (azules, verdes, cafés) y las formas mismas de las criaturas, un poco salvajes pero también en algunos casos tiernas, porque hay que aclarar que en Laberinto no todas las criaturas tienen aspecto malévolo y algunas se muestran amables e inofensivas al estilo de Bauer. (Si desean conocer más sobre la obra de John Bauer recomiendo el excelente artículo de Diego Arboleda en Revista Babar).
Ilustración de John Bauer
Ahora bien, otra influencia proveniente de la literatura infantil es la de Maurice Sendak. Esta influencia se hace explícita en la historia: Sarah conserva un ejemplar de Donde viven los monstruos, y el personaje de Ludo evoca a las criaturas del libro.
Ludo, el fiel acompañante de la heroína, es una mezcla de orangután y buey peludo, con sus cuernos hacia abajo y mirada triste. A pesar de sus enormes dimensiones resulta menos aterrador que otras criaturas del mundo de la historia.
Ludo, monstruo del laberinto
Y, por supuesto, las referencias a Lewis Caroll tampoco faltan en este filme. Desde el mismo argumento (una niña que busca su camino en un mundo fantástico) hay una referencia a Alicia en el país de las maravillas. Incluso, algunos personajes son tan bizarros que recuerdan a los de Alicia. Sin embargo, la influencia más significativa sea en la parte verbal. Sarah, al igual que Alicia, descifra en varias ocasiones las adivinanzas que los duendes o criaturas del laberinto le proponen, de esta manera consigue avanzar hacia su meta. En Laberinto hay rimas y juegos de palabras como la obra de Caroll y algunos personajes se muestran también un poco incoherentes o chiflados.
Alicia atravesando el espejo
Al final de la historia volvemos a evocar a Caroll. Esta vez en la escena final cuando Sarah se confronta ante el espejo y recuerda a los amigos que hizo a lo largo de su aventura. Ellos aparecen primero reflejados en el espejo para luego materializarse en su habitación. En el espejo, imagen y realidad se funden, al igual que en A través del espejo de Lewis Caroll.
Por ultimo, hay que destacar la poderosa influencia de la obra del artista M. C. Escher en la película. El climax de la historia ocurre al interior del castillo del rey de los duendes, en un escenario muy similar al de la siguiente imagen:
"Relatividad", grabado de M. C. Escher, 1953
Aquí estamos ante una cita visual. Jenson a logrado poner en movimiento la idea de que las escaleras sirven para subir y bajar a un mismo tiempo, creando espacios que desafían la gravedad y la perspectiva tradicional. En esta escena, Sarah se confronta a una paradoja que nos recuerda los planos imposibles del artista holandés.
Al interior del castillo en Laberinto
Un elemento importante para la trama, también es tomado directamente de la obra de Escher. Se trata de las esferas que manipula el rey de los duendes, y que son empleadas para hacer magia y engatusar a la protagonista.
El cristal redondo que distorsiona imágenes y crea reflejos, es un objeto que además se utiliza en la historia para de crear y reforzar las ideas engaño, falsas apariencias, ensoñación y magia. De esta manera, la iconografía de M. C. Escher consigue armonizar con el mundo fantástico de la historia.
"Tres esferas II" de M. C. Escher, 1946
En Laberinto las influencias artísticas son variadas, y es posible que existan otras que yo no haya podido identificar. Sin embargo, estas influencias obvias o escondidas, nos permiten establecer paralelos con el arte, el mundo de la literatura infantil y la ilustración.
Lo que es claro, es que los creadores de este filme se nutren de diversas estéticas y elementos artísticos para darnos una historia que además encierra un poderoso simbolismo.
El simbolismo de la historia
El laberinto es un símbolo muy antiguo. Tal vez el más conocido en Occidente sea el del Minotauro, en Creta, pero sabemos que otros pueblos de Europa y de otros continentes tambiénrepresentaron laberintos. El significado del laberinto puede variar de acuerdo al lugar y la época. El laberinto medieval, por ejemplo, indica las tribulaciones mundanas, las pruebas que un cristiano debe afrontar para alcanzar la salvación y la gloria eterna.
Lo cierto es que todo laberinto apunta a un mismo propósito: trazar un recorrido para encontrar la salida. Y en este proceso quién lograr salir del laberinto conquista su propia voluntad y autonomía. Entonces, desde el mismo título del filme, comprendemos que se trata de una historia de carácter iniciático y de crecimiento. Sarah es confrontada y desafiada por el rey de los duendes para cruzar el laberinto y recobrar a su hermanito. En el recorrido debe enfrentar diversas pruebas que la fortalecerán y la harán vencedora. Esta historia es una metáfora del crecimiento físico y mental del personaje, porque no hay crecimiento sin adversidades, sin llegar a puntos que no conducen a ningún lado.
La protagonista entonces se verá obligada a gradualmente abandonar el mundo de la infancia, de sus fantasías, para poder instalarse en el mundo verdadero. No es gratuito cuando el rey de los duendes la desalienta a seguir la prueba del laberinto: "Vuelve a tu habitación, a jugar con tus juguetes y tus disfraces", le dice. Desde luego que sería más cómodo para la protagonista no aceptar el desafío. Le hubiera podido decir a sus padres que su hermanito fue raptado por fuerzas extrañas (como una niña pequeña seguramente hubiera hecho), pero ella decide confrontar la naturaleza de estas fuerzas e ir al fondo de sí misma.
En este recorrido simbólico Sarah es engañada y traicionada, hasta pierde el rumbo varias veces. El rey de los duendes, por su parte, no se la pone fácil. En una escena recrea sus sueños de niña, idealizando su belleza y haciéndola sentir atraída hacia él. En el baile de máscaras es representada más adulta, adentrándose en un mundo social que se muestra tanto irreal como amenazante. En esta escena nos encontramos con la maduración física y sexual del personaje.
La escena de la mascarada recuerda las escenas de baile de los cuentos de hadas tradicionales
Al final de la historia Sarah derrota a Jareth pronunciando las palabras que tanto le costaba aprender al comienzo de la película: "tu no tienes poderes sobre mi". El mensaje para mí es bastante claro: el mundo de la fantasía, de las fabulaciones, y del que Jareth ha sacado bastante ventaja hasta el momento, ya no domina su vida. Uno sospecha que Sarah imaginó toda esta aventura, ya que fantasía y realidad parecen fusionarse en los espacios de su vida cotidiana. El parque donde jugaba, por ejemplo, es muy similar al laberinto (observen los mojones en forma de obeliscos); además, los juguetes de Sarah tienen sus equivalentes en el mundo de fantástico, incluyendo a su mascota Camelot que hace parte de su aventura.
Al fin Sarah acepta que no puede seguir jugando como lo hacia antes, tomando sus fantasías por verdades, confundiendo el mundo real con el mundo de sus ensoñaciones. Además, ha aprendido a hacer acuerdos, a sentirse interesada por el destino de otras criaturas, a confiar en otros y entablar amistades. De la experiencia del laberinto deviene el despertar y el crecimiento. Me encanta el final de la historia porque no sólo apunta a la maduración del personaje, entrar a la adultez, sino el aceptar una nueva forma de acción de la fantasía. La fantasía es controlada por la joven, que ahora puede evocarla cuando desee sin que la confunda o le genere conflictos.
De ninguna manera esta es una historia frívola. El laberinto es el mundo interior mismo de Sarah, donde se produce una colisión entre lo real y lo fantástico; los dos mundos conviven en una paradoja (como las de Escher) que se resuelve cuando la protagonista decide tener el control y el poder sobre lo piensa e imagina.
Aunque el Laberinto de Jim Jenson no obtuvo el éxito comercial que se esperaba, hoy en día ha pasado a ser de esas películas raras y de culto. A quienes les haya gustado El Laberinto del fauno de Guillermo del Toro, no pueden dejar de ver esta película por su riqueza artística y simbólica, les garantizo que no habrán perdido su tiempo.