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¡Feliz lectura!


miércoles, 22 de mayo de 2013

Papelucho: el niño más famoso de la literatura infantil en Chile


Papelucho (original de 1947),
Editorial Universitaria, 2000


Papelucho es un personaje 'ultra-conocido' por los chilenos, aunque entre los colombianos, lamentablemente, no podamos decir lo mismo. ¿Quién es Papelucho? Admito que hasta ahora no leído un solo libro sobre él (hace poco me enteré de su existencia), pero a través del artículo de Isabel Ibaceta se ha despertado mi curiosidad por ir a su encuentro... Hay una pequeña justificación para nuestra ignorancia: los libros de Papelucho no circulan con facilidad en nuestras librerías colombianas, pero entonces habrá que arreglárselas y buscarlos en bibliotecas públicas (como la BLAA) o en colecciones curiosas. 

El artículo que ofrecemos a continuación no sólo es una buena introducción al mundo de Papelucho, sino que además nos lleva a cuestionar: qué tanto saben realmente los mismos chilenos sobre el personaje y la serie escrita por su autora: Marcela Paz. 

Agradecemos muy especialmente a Isabel Ibaceta, entrañable amiga y colega, por contribuir con este texto exclusivo para Armadillos Voladores, y ¡que sea bienvenido Papelucho a nuestras tierras!


Sobre Isabel Ibaceta: 


Bibliotecaria, Licenciada en Gestión de Información de la Universidad Tecnológica Metropolitana de Santiago de Chile. Minor en Inglés y Magister en Literatura Infantil y Juvenil de Roehampton University en el Reino Unido. Ha realizado también, estudios de promoción de la lectura en el Banco del Libro de Venezuela (on-line). Actualmente, es candidata a Doctora en Literatura Chilena e Hispanoamericana en la Universidad de Chile. Su investigación doctoral se focaliza en literatura chilena entre 1930 y 1980, y particularmente en la influencia de la serie “Papelucho” en el canon y desarrollo de la narrativa infantil durante dichas décadas.



Papelucho: el niño más famoso de la literatura infantil en Chile

Por: Isabel Ibaceta Gallardo


‘Los Papeluchos’ son una serie de doce libros[1] de la autora chilena Marcela Paz (seudónimo de Ester Huneeus Salas, 1902-1985), publicados entre 1947 y 1974. Papelucho, el personaje central de estos textos, es uno de los niños más populares y más referenciados en el ámbito de la literatura infantil en Chile.

Papelucho en vacaciones 
(original de 1971)
Editorial Universitaria, 2001
Este personaje, que es el narrador en primera persona en estos textos, tiene entre 8 a 12 años (crece durante la serie), pertenece a una clase media acomodada y vive generalmente en Santiago o en centros urbanos.  Papelucho relata en forma autobiográfica y a través del dispositivo del diario íntimo (en la mayoría de los textos, pero no en todos), el acontecer de su vida cotidiana y de su familia por un período indeterminado de tiempo, el cual se extiende probablemente por tres o cuatro años de su infancia a lo largo de toda la serie.

La voz narrativa construida a través de la articulación del punto de vista del niño, ha sido considerada como una de las primeras y más exitosas tentativas de generar la sensación de un hablante infantil. Académicos como Manuel Peña, han señalado que es la primera voz que emerge en la literatura infantil chilena que crea un niño ‘más real’.

Papelucho, edición en griego
Papelucho (1947), así como los libros que le siguen, han tenido gran impacto en la narrativa infantil chilena. Esta serie, ha sido reconocida por críticos y escritores como Jaime Quezada, Raúl Silva Castro, Ana María Larraín y Alberto Fuguet, así como investigadores en el área de la historia de la infancia como Jorge Rojas. Estos textos han sido, además, traducidos a diversos idiomas (francés, japonés, italiano, griego y edición bilingüe castellano-inglés) y siguen siendo ampliamente reeditados, vendidos y utilizados en programas y proyectos educativos en Chile (han sido declarados material didáctico complementario de la asignatura de castellano en la enseñanza general básica). Por otra parte, esta obra ha recibido varios galardones en Chile y el extranjero, tales como el Premio Lista de Honor Hans Christian Andersen de la IBBY, Suiza, en 1968, y el Premio Office Chrétien du Livre, Francia, en 1980. Marcela Paz también recibió el Premio Nacional de Literatura Chilena en 1982.

¿Papelucho?, oh sí, por supuesto, ¡Papelucho! Sentimos que la mayoría de los chilenos y chilenas sabemos muy bien quien es. Como alguien dijo por ahí, “el que no conoce a Papelucho simplemente no es Chileno”. Tanto pregonamos que lo conocemos, que pareciera que ese conocimiento está en el aire del territorio nacional, que ese ser casi material nos pertenece a todos.  Así, insistimos con propiedad, en que Papelucho representa la esencia del niño chileno: divertido, alegre, tierno, rebelde y justiciero. El niño ‘nacional’, ese ser que encarna la más pura idiosincrasia del ‘cabro chico’[2] chileno, ese ícono simplificado, construido en el ya clásico y enmarañado proceso social discursivo de la construcción identitaria nacional.

Papelucho en la clínica (original de 1958)

Internándome en estos textos -en las primeras ediciones principalmente dado que las nuevas han variado bastante-, constato sin embargo, que no hay un solo Papelucho, hay varios. El Papelucho de los años 40 y 50 es contestatario, con unos interesantes tintes anarquistas; un niño desolado y triste, muy decepcionado y escéptico de las formas de vida y ética de los adultos, que desarrolla una crítica social y de clase. En su oposición a las formas de vida adulta y a la ley Papelucho dice:

-Es una lástima que sea pecado ser ladrón, porque es la única manera de ganar plata y, además no aburrirse. Me cargan los ingenieros, los abogados, los tapiceros y los profesores (Papelucho).

-¿Quién hizo las leyes? Yo creo que debe haber sido un perverso (Papelucho casi huérfano).

El Papelucho de los 60 es menos ácido y se vuelca a problemáticas más íntimas, focalizando su crítica predominantemente en la institución de la familia y las formas de crianza.  Le dice, por ejemplo, a su mamá:

- Si quiere yo se la educo (a su hermana menor) – le ofrecí-, porque se ve que Ud. no tiene ni la mayor idea. (Papelucho: mi hermana Ji)

Ilustración de ¿Papelucho Soy dix-leso?, 1974
En los años 70 Papelucho pierde parte de su agudeza, de su capacidad de crítica hacia las conductas y valores de los adultos, así como hacia los poderes fácticos y autoritarios. En el último texto ¿Papelucho, Soy dix-leso?, publicado en 1974 (escrito durante 1973, año en que comienza la Dictadura), el niño se muestra más ingenuo y con menor conexión y entendimiento de su entorno político-social que en los primeros libros.  Papelucho prácticamente no cuestiona al ‘teniente de carabineros’, personaje con el cual vive una serie de aventuras. En este último texto, el niño que se construye, que anda a la orden del policía llamándolo ‘mi teni’ (teniente), actuando y valorando el mundo de acuerdo a lo que este adulto le transmite, no me cuadra con el autónomo, lúcido y desenfadado Papelucho de los años 50 y 60, el cual critica desde sus padres, educadores, a dueños de fundo, clases acomodadas, políticos, hasta las leyes civiles y el orden social imperante, y que grita enfáticamente “… a mí no me forma nadie el criterio” (Papelucho casi huérfano).

Por lo anterior, no veo cómo y de dónde nace la idea generalizada de comentaristas, críticos, reseñas en diarios y otros medios, en donde se habla de un Papelucho tan bien definido, con un carácter tan delineado; un Papelucho ‘compacto’ y sin contradicciones. Esta idea, con ejemplos como los de los párrafos anteriores, puede rebatirse claramente.

Papelucho historiador (original de 1955),
Editorial Universitaria, 1974

La respuesta a este fenómeno de generar un ‘Papelucho único’ es, en parte, que este gran conocimiento que creemos tener sobre el personaje, no es sino la mera imagen que la opinión pública ha construido de la serie. Esa especie de ‘producto’ que describe Alberto Fuguet en su artículo “Papelucho Revisitado” (“Revista del Sábado”, Diario el Mercurio, 21 abril, 2007) como “una figura pop local, que es parte de nuestro disco duro emocional, y que es conocido y querido incluso por aquellos que nunca lo han leído”, y el cual claramente si bien se nutre del personaje literario, no es el mismo. Esto es lo que Pierre Bourdieu, en su teoría sobre los campos de poder y campos culturales denominaría el “sentido público de la obra”, que sería en palabras de este autor “la representación social, a menudo estereotipada y reductora, que de la [obra] hace el público de los aficionados.”

Papelucho y mi hermana Ji, 1964
Editorial Pomaire
Buscando a Papelucho en el papel, buscándolo desde su propio habla y sin mediaciones de reseñas críticas, periodísticas y otros documentos que insisten en reducirlo a historias de “humanidad, ternura, felicidad y aventuras”, corroboro un gran desconocimiento en dichos textos,  tanto de la construcción del personaje literario, a través de la estilística de su voz, así como de la diversidad y complejidad de los motivos, temas, ideologías, y técnicas narrativas que articulan el relato en esta serie.

Si a nivel de celebridad pública conocemos bastante de Papelucho. A nivel académico, y desde los estudios literarios, esta serie, este niño -al cual constantemente se alude, desde una perspectiva esencialista sobre la infancia, como una de las más fieles representaciones del mundo, mentalidad y psicología del niño chileno (nótese, aquí, que el niño chileno sería entonces ¡sólo el niño de clase media acomodada!)- es en realidad una compleja incógnita:

¿Por qué no crece Papelucho?, cosa que insistentemente se repite. Lo dice, por ejemplo, Fuguet en el artículo que se mencionó anteriormente (que es uno de los más lúcidos comentarios que se puede encontrar en la prensa en todo caso).

¿Seguro que no crece? Pues, hay varias referencias explícitas e implícitas en los propios libros de Papelucho que nos pueden demostrar lo contrario.

Ilustración de la séptima edición de Papelucho,
Editorial Sudamericana, 2010

En el libro número dos, Papelucho casi huérfano, el niño nos dice refiriéndose al libro anterior: “Cuando yo era chico, escribía mi diario, pero un cabro de la clase me lo tiró a la basura”. También comenta: “Mi historia pasada era una buena lata, pero la que empiezo ahora es muy distinta, porque ya sé muchas cosas que antes me parecían misterios.” Más adelante señala: “ya tengo diez años y medio y me falta bien poco para los once y tengo hartas ganas de cumplirlos porque voy a cambiar.”

Así, el mito de que Papelucho no crece es un buen ejemplo de cómo se construye un ‘Papelucho deseado’, una figura pública icónica a partir de ‘Los Papeluchos’ que componen la serie novelesca. Queda pendiente problematizar y preguntarse por qué se ha hecho común esta idea de un Papelucho biológicamente inmutable.

Habiendo dicho todo lo anterior y para terminar me pregunto:

Papelucho detective (original de 1957),
Editorial Suramericana, 2003
¿Conocemos realmente a Papelucho? ¿Es solo esa figura pop local de la que habla Fuguet? El Papelucho en el papel, el que nos habla directa y secretamente a través de ‘su’ escritura ¿quién es, cómo es, para quien escribe?

Pero ¡no!, por favor no tomen todo lo anterior como un discurso negativo. Al contrario, el desconocimiento y el estado inexplorado de esta serie abre un gran espacio para la producción y proposición de significados desde la teoría literaria y desde cualquier otra perspectiva desde la cual se la quiera estudiar.




[1] Papelucho (1947), Papelucho casi huérfano (1951), Papelucho historiador (1955), Papelucho detective (1957), Papelucho en la clínica (1958), Papelucho perdido (1960), Papelucho y mi hermana Ji (1964), Papelucho Misionero (1966), Papelucho y el marciano (1968), Papelucho y mi hermano hippie (1971), Papelucho en vacaciones (1971), Papelucho ¿soy dix leso? (1974).

[2] Forma coloquial de llamar a los niños en Chile.

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Recomendamos ver:


La página de la Fundación Marcela Paz. Muy bellamente diseñada, fácil para consultar y que nos permite conocer más sobre la autora de Papelucho, entre sus otras obras literarias y contribuciones. Algunas de las imágenes de las portadas fueron tomadas de este sitio web.


Y una curiosidad: el trailer de la película animada "Papelucho y el Marciano"  (2007). Adaptación del libro del mismo título y realizada por chilenos.




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